miércoles, abril 06, 2005
Yo soy yo...
Tú eres tú.
Yo no estoy en este mundo
para llenar todas tus expectativas
y se
que tú no estás en este mundo
para llenar todas las mías.
Porque yo soy yo
y tú eres tú.
Y, cuando tú y nos encontramos
es hermoso.
Y cuando, encontrándonos, no nos encontramos
no hay nada que hacer.
Fritz.
jueves, marzo 24, 2005
Un cuento
Erase una vez una princesa que vivia en un reino humilde pero a la que no la faltaba de nada. Era la mediana de tres hermanas. La mayor era bonita como una reina de las Nieves, era la adorada por la reina madre. La pequeña, Marcela, graciosa y risueña era el ojito derecho del rey. Sophia al ser la mediana vivia en un mundo apartado lamentando no despertar tanta admiración en ninguno de sus progenitores asi que se refugiaba en su mundo interior, en sus sueños e ilusiones y vivió en este mundo desde muy pequeña lo que la hizo madurar demasiado rápido, dolorosamente rápido. Observaba las situaciones, se daba cuenta de las cosas y apesar de tenerlo "todo" y no faltarle el amor de sus padres se sentia diferente y apartada.
Cuando cumplió los dieciocho años salieron de las protectoras murallas del castillo para celebrar unos festejos. Sophia iba con los ojos muy abiertos observándolo todo y sus hermanas rectas y perfectas en su caroza color rosa y marfil. Entonces a lo lejos distinguió un pequeño callejón oscuro que en nada se parecia a aquel camino de rosas por el que paseaban despertando admiración. Distinguía a una pequeña de unos tres años envuelta en harapos caminar cojida de la mano de un niño que apenas le sobrepasaba en dos años su edad. Tambiém vistía de forma sucia y descuidada. Más allá un viejo caminaba con una muleta y se paraba entre los escombros de la calle y los remobía con cuidadosa paciencia. Giró de nuevo la vista hacia el cortejo real y la engalonada calle y de nuevo hacia el callejón y, en un acto instinstivo, salió del carruaje y, tras andar unos metros se adentró en él. De golpe todo su mundo se vino abajo. Se habia sentido sola mucho tiempo pero tenia vestidos, comida y un hogar. Aquella gente, sin embargo, no tenia ni una migaja de pan que llevarse a la boca pero a medida que avanzaba desapareció su soledad. De nada le importaba ya sentirse diferente porque era diferente entre gente diferente. Daba igual que llevara un hermoso vestido porque sintó como si llevara un viejo chaquetón y unas botas desgastadas. Todos la miraban al pasar pero ninguna mirada era de desaprobación sino de asombro y admiración. Por fin era una reina, la más importante. La niña que había visto se acerco y le tendió la mano y el chico, que dedució, debia se su hermano, tran un pequeño titubeo la agarró la que le quedaba libre. Y empezaron a caminar y a caminar y cuanto mas lo hacian mas se adentraba en otro mundo, y más se alejaban del castillo. Luego cuando ya solo divisaba el final del torreon más alto supo que ya no volveria jamás a aquel lugar. De pronto todo su soledad, sus divagaciones infantiles pero precoces, sus dudas, su sentimiento de exclusión desaparecieron pq comprendió que se habian generado en ella para un fin y que habia comenzado a recorrer el camino que le llevaría a esa meta.
El resto de su vida lo pasó asi entre la gente que la necesitaba, entre la gente donde se sentia necesitada. Alguna vez más vió a sus padres, los reyes, y sus hermanas, las princesas envueltas aún en su carruaje rosa. Y, aunque mucho tiempo la rechazaron por el abandono y por lo incomprensible su su actitud, con el tiempo el rechazo se convirtió en envidia y la envida en admiración callada nunca reconocida. Con sus padres, gracias a la nueva vida elegida, estableció unos nuevos vínculos, más afectivos que despertaron el respeto de estos hacia ella. Ya no era la soñadora, extravagante y solitaria, era la niña que habia sabido encontrar su camino. Un camino de felicidad entre los menos felices. Desde entonces la llamaron "La Princesa de los Desamparados". Y algo más aprendió: que el sentirse plenamente dichoso al encontrar un camino podia ser también el reto más doloroso al que se iba a enfrentar jamás.
Fin.
martes, marzo 15, 2005
CARPE DIEM
No dejes que termine sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber alimentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho de expresarte,
que es casi un deber.
No abandones tus ansias de hacer de tu vida
algo extraordinario...
No dejes de creer que las palabras
y la poesía si pueden cambiar al mundo,
porque: pase lo que pase, nuestra esencia esta intacta...
Somos seres humanos llenos de pasión
la vida es desierto y es oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa.
y tú puedes aportar una estrofa...
no dejes
nunca de soñar, porque solo en sueños
puede ser libre el hombre.
No caigas en el peor error, el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes, huye. . .
"emito mi alarido por los tejados del mundo", dice el poeta,
valora la belleza de las cosas simples,
se puede hacer poesía sobre las pequeñas cosas.
No traiciones tus creencias.
Todos necesitamos aceptación,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos
eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que provoca tener la vida por delante.
Vívela intensamente, sin mediocridades.
Piensa que en ti esta el futuro
y en encarar la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes pueden enseñarte.
La experiencia de quienes se alimentaron de nuestros "poetas muertos",
te ayudara a caminar por la vida.
La sociedad de hoy somos nosotros, los "poetas vivos".
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas...
viernes, marzo 11, 2005
martes, marzo 08, 2005
Respuesta a Javier
Yo también vi hace poco la película, gracias a la habilidad de hacker informático de mi primo, que me la regaló como muestra de su gran talento delictivo.
A mi me gusta el cine, pero es díficil conseguir hoy en dia ver una pelicula que te haga pasar un "gran rato" no solo un "buen rato". Creo que Mar Adentro es del primer caso.
Comparto en parte tu opinión pero las personas estamos hechas de pastas muy diferentes y debido a los matices de la película estoy segura de que han habido opiniones encontradas.
Claro que la vida es algo más que mobilidad, y por supuesto que, ante todo, somos seres pensantes con una capacidad infinita de relacionarnos y amar. En la vida hay que saber disfrutar de todo esto y de las pequeñas cosas que esta nos aporta. ¿Pero y si esas pequeñas cosas varian en concepto en función de cada persona?. Para ti un gran moemento puede ser una charla en el salón de tu casa, para otro un paseo por el bosque bajo una noche estrellada en soledad. La vida es demasiado compleja para definir que es lo que nos llena de ella y que no, y de hecho, a cada uno de nosotros nos satisface de manera diferente.
Yo soy asistente social. Debería valor la vida por encima de todo y, quizás, un poco por valores éticos, no estar en conformidad con la eutanasia. Sin embargo, intenté ponerme en la piel del protagonista y no creí poder soportar tantos años es esa situación.
No podría nadar sola en el mar como tanto me gusta, ni correr detrás de mi perra Isis cuando paseamos entre las viñas. Si tuviera hijos no podría culumpiarme con ellos ni tirarme de un tobogán. Seguro que hay infinidad de cosas que podría a hacer pero habría otra infinidad, las que más me gustan, que siempre tendría limitadas.
Yo cuide hace unos años una anciana mujer, a quien cariñosamente llamaban Ia (abuela en canario) que habia sufrido una ambolia y no movía mas que una mano y bulbuceaba sonidos inconexos. Por supuesto, estaba encamada. Yo he visto y he sufrido lo que sufria ella y sobretodo lo que sufría la familia al verla tan imposibilitada, sobretodo, cuando recordaban con cariño, lo enérgica y firme, que había sido toda su vida. Yo leia dia a dia en sus ojos como deseaba irse en paz, como sentía que era una carga hasta para mi que era la última persona a quien veia antes de dormirse. También vi en los ojos su muerte una semana antes de que pasara y no vi miedo, sino paz y mucho cariño. Ya había vivido y era hora de la retirada.
Ramón Sanpedro, no se rindió el primer año de su incapacidad, soportó muchos años postrado en una cama después de haber sido un viajero incesante. Vió dia a dia como su familia entregaba parte de sus vidas por él y, cuando creyó que ya había vivido suficiente decidió irse. Creo que no es cobardía.
Hay que aplaudir a los que se quedan a pesar de que la vida les golpea con tal adversidad pero, del mismo modo, no hacer prejuicios con los que creen que este ya no es su lugar. Nuestra vida es nuestra y hemos de decidir como, cuando y en que plano queremos vivirla. Mi abuelo sufrío sus últimos dias de cáncer lo indecible y yo aún veo las secuelas de eso en mi madre. Si hubiera podido le hubiera evitado aquel dolor.
Contra lo que piense mucha gente yo creo que Ramón nos enseñó a morir pero también a vivir. Cuando acabé de ver las peli, y mientras sonaban los titulos finales, que para mi son un canto a la vida, sentí más que nunca, pese a las difucultades de los útlimos meses, la maravillosa que era la vida.
Creo que a los que nos ha gustado la pelicula, como a ambos, aunque dicrepemos, deberiamos leer los poemas que escribió el protagonista. Una tarea pendiente para comprender un poco mejor el alma de quien la vida golpea de esa manera, no para cambiar de opinión, sino para comprender cuan complejos somos a veces las personas. Un beso."
lunes, marzo 07, 2005
Adentrándonos en un misterio
no dirá, mofante, algu-:
pasar de largo es cordu-.
sábado, marzo 05, 2005
Lecturas
La leyenda del Ave Fénix
"La leyenda del Ave Fénix está relacionada con Egipto y con el culto al Sol, pero su patria era Etiopía. Un Ave Fénix vivía durante un periodo de tiempo que algunos mitólogos cifran en quinientos años, otros en mil cuatrocientos sesenta y uno, y otros, aún, en doce mil novecientos cincuenta y cuatro.
Todos, sin embargo, coinciden en que el aspecto del Ave Fénix era de una gran belleza. De mayor tamaño que un águila, su plumaje ostentaba los más bellos colores: rojo de fuego, azul claro, púrpura y oro, y todos afirman que el Ave Fénix era más hermoso que el más hermoso de los pavos reales.
Pero la leyenda del Fénix, concierne sobre todo a su muerte y resurrección. Es un ave única y por lo tanto no puede reproducirse como los demás animales.
Cuando el Fénix siente que llega el fin de su existencia, recoge y acumula plantas aromáticas: incienso, cardamomo y resinas, y construye con todo ello un gran nido expuesto a los rayos solares. El calor del Sol, incidiendo sobre las plantas secas, incendiará el nido y el Fénix arderá con él y se convertirá en ceniza.
Después, en esa ceniza, impregnada de los restos del Ave, nace una pequeña oruga, que, en poco tiempo, se convertirá en el nuevo Fénix, y cuyo primer cuidado, será depositar en un tronco hueco los restos de su padre. Escoltado por gran cantidad de aves de especies diversas, llevará esas reliquias hasta Heliópolis, en Egipto, donde lo depositará en el altar del Sol.
Acabada esta ceremonia de homenaje a su progenitor, el joven Fénix volverá a Etiopía, y allí vivirá, alimentándose de gotas de incienso, hasta que llegue el fin de sus días.
EL Ave Fénix, simbolizó entre los paganos la castidad y la templanza, y entre los cristianos, la resurrección."
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¿Podemos renacer de nuestras propias cenizas despues de haber desaparecido bajo las llamas de las adversidad?





