lunes, septiembre 04, 2006

Nieve...

El mundo en colores. Se acabó el gris...

Hace poco mas de una año desde que te fuiste. Prometí escribir sobre ti porque personas asi pasan pocas veces por la vida de una. No he podido hacerlo. Quizás porque aún me cuesta abrir los ojos a la realidad de que ya no estas en el mundo terrenal. Quizás porque mereces un libro no un simple escrito dentro de internet. Hoy ya me despierto por las mañanas mirando tu foto y sonriendo. Pensando en nuestras dos últimas semanas juntas, cuando te ayudaba a levantarte de la cama para ir al lavabo y aprovechabamos ese momento para darnos nuestros largos abrazos de lo que sabiamos que iba a ser una despedida que no queriamos que llegara. Después de tu muerte vino eso año tan negro en mi vida donde no había otra tonalidad. Hoy todo empieza a cambiar. El mundo empieza a tener color aunque no son colores demasiado brillantes pero ya no hay negro y el poco gris que queda se empieza a apagar.
El viernes, después de un año, sali con mis amigas. No hace falta decirte que me desfasé un poquito pero parecía como si todo pudiese volver a ser como antes. La ciudad iluminada por la noche, el viento en la cara dentro del coche, la gente sonriendo y bailando. Una cena tranquila riendo mientras Eva nos explicaba su expedición a Egipto, soplando las velas del treinta cumplaños de Martay yo, por primera vez, después de siglos hablando de mis planes de futuro, o lo que es lo mismo mis estudios y mis ratos de voluntariado en Cruz Roja. Aquella noche solo quise vivir, sabes? Desde que te dije adiós en aquella habitación, desde que te fuiste, algo murió conmigo y es ahora cuando por primero vez lloró sonriendo. Lo peor de todo no solo ha sido que me dejarás sola en un mundo que muchas veces no comprendo pero que me desvivo por mejorar sino que todos me dejaran tan sola. He sentido más compañia tuya que de todos los vivos que tengo alrededor. Pero todo empieza a cambiar. En parte porque la vida sigue y en parte porque tu siempre deseaste que yo fuera la más feliz de todas. Nunca quisiste que estuviera sola y siempre entendiste todos mis sueños y mis sentimientos. Fuiste la abuela que todos hubieran deseado tener y el único motivo por el que aún lloro es porque no me despedí de ti...estava segura de que aun nos veriamos en Junio. Pero como se que me observas no quiero decepcionarte, así que he vuelto a coger los pinceles y los oleos y he empezado a pintar mi mundo en colores, algo asi como un Pais de Nunca Jamás donde estás sentada en aquel porche del que siempre hablo con todo el verde de la hierba por delante, donde no estás sola sino los que me habeis faltado todos estos años, sobretodo los últimos. Yo también estoy pero no porque desea acabar con todo como hace unos meses sino porque quiero disfrutar del lugar y hacerlo real y tener la esperanza que mi lugar en ese cuadro llegará cuando, como tu, haya enseñado a todos los que quiero que la vida se vive, no se tira por la borda. Te quiero. Gracias por enseñarme a volver a emocionarme con las cosas.