jueves, mayo 12, 2005

Recuerdos borrados

No recuerdo un dia tan dificil como el de ayer pero me sorprende lo sabia que a veces es la mente y nuestra conciencia borrando todo aquello que mas nos duele como un mecanismo de defensa contra la vida. Todo vuelve, pero ahora a la una de la mañana son incapaz de recordar todo lo que hice el dia de ayer, aunque seguro que en parte también tengan su culpa las pastillas. De un modo u otro se agradece poder levantarse y sentirte como en una nube, haberte quedado limpia después de tanto llorar.
Lo que si recuerdo es la sensación que tenia en el cuerpo y, es extraño, porque a pesar de estar acostumbrado al dolor que producen las malas noticias y lo inesperado, ayer me sentía terriblemente perdida como si fuera el primer golpe de efecto de mi vida. Por primera vez no queria hablar con nadie, salvo con mi madre y, curiosamente con mis hermanas, con quienes en un intento de recuperar lazos perdidos acordamos comer un dia a la semana juntas.
Cambié el teléfono de arriba por el del comedor para poder identificar las llamadas y rechazar las que no queria coger e intente trabajar. El intento me duro poco. El resto del dia lo pase tumbada en la cama y casi no me di cuenta de como pasaron las horas. Entonces vinieron los recuerdos y se que hubo muchos malos pero mi cabeza los ha borrado para que mañana el levantarme parezco que todo sigue normal.
Asi que me quedo con los buenos. Me acordé del dia que nació Laia y como a las cuatro de la mañana sacaba a Rafa de la cama y le obligaba a bajar caminando hasta casa de mi hermana mayor para celebrarlo y esperar allí a mis padres. Era tia por primera vez, y ahora mi enana es mi media vida. Recordé los momentos vividos en el restaurante con Anita, Moni y Eladia. Las borracheras después del servicio, las cenas a las tres de la mañana, como nos reiamos a veces durante las horas de buffet o durante las bodas y nuestras salidas de fiesta que empalmabamos con el trabajo del dia siguiente que en más de una ocasion nos había costado un dia entero de repasar material porque eramos incapaces de coger una bandeja. Jovenes y alocadas.
Recordé las tardes con Laura tiradas en el césped de Plaza Catalunya cuando ibamos a la facultad. Sacabamos libros y apuntes con la firme inteción de estudiar pero acababamos en La Oveja Negra bebiendo sangria y empalmando con la fiesta de la noche. También recordé el dia en e l poblado nubio porque por primera vez en mi vida me sentí como en casa. Quizás este último me despertó un recuerdo triste porque alguien me dijo hoy que regresaba a su casa y yo siento que no se donde esta la mia.
Borrados o no los recuerdos estan ahi para enseñarnos, para aprender de ellos. Da igual si son menos o más dolorosos. Son nuestra historia vital. Dicen de nosotros. Recuerdan a los que vienen que un dia estuvimos aquí.