sábado, octubre 25, 2008

Vivir

Alguien con quien comparto profesión y la experiencia de haber dejado España por Bélgica, me dijo hace poco que con dicho cambio había crecido como persona y que se sentía capaz de hacer cualquier cosa. Del inicio de su aventura hace ya nueve años, la mia, empezó hace ahora solo un mes. Creo que en el fondo me ayuda ese pensamiento: que si supero todos los obstáculos de este nuevo reto ya nada será demasiado para mí. A veces siento que he sido muy impulsiva y que me he instalado en un pais donde además del idioma, le sumo la dificultad de encontrar trabajo y más de una situación a veces, díficil de sobrellevar. Luego pienso que mi vida en España había llegado a un punto muerto y que separarme de Jona me resultaba terriblemente doloroso. Pero cuando las cosas parecen querer ponerse en contra o el destino quiere ponerte a prueba, sientes que quieres tirar la toalla. Y cuando no lo haces, intentas encontrar la forma de convencer al mundo entero de que la vida merece la pena vivirla. Si el intento fracasa, un muro bloquea tus emociones para no sentirte inútil y la única opción es llorar y pensar que mañana viene otro día. Puede quizás que un día lamentes no saber llorar o no hacerlo lo suficiente para descargar tensiones. Lo cierto es que la vida te toca profundamente en todos los sentidos. La vives, la odias, la amas, te cansa, te hace reir, te hace llorar...Y cuando eres consciente que naces para vivir, pero que eso conlleva y lucha y desdicha, y que nada ya te hunde...la única opción es seguir. Mi único deseo es que Jona pase este mal bache...y yo sigo a su lado...para siempre.