lunes, marzo 07, 2005

Adentrándonos en un misterio

Esta mañana Rafa ha ido como todos los domingos a comprar su periódico deportivo. Después del café, le he despedido con un tierno beso ( hay que cuidar dia a dia con pequeños detalles al ser querido) y le he dicho que me trajera una revista "de las mias". Me ha comprado el último ejemplar de Más Allá porque del resto de revistas que suelo leer (psicologia práctica, psycologies, Historia del national Geographic y Enigmas) ya estaba al día.
Publicaban un extenso artículo sobre Cervantes y el Quijote, y sus posibles contenidos esotéricos: la semejanza entre Quijote y QueShot que en hebreo significa verdad o el doble significado de La Mancha que bien podría significar, además de la región geográfica a la que pertenecía el hidalgo, una mancha en el linaje del autor ya que en la época en la que vivió Cervantes la pureza de sangre era una obsesión y se distinguia entre cristianos viejos y conversos. Se creia que el autor podía haber sido un judío converso. Pero lo que más me ha llamdo la atención es el poema que el autor hace en el prólogo.
Antes de seguir me gustaría detenerme en algo que me parece interesante. Hace poco leí una novela titulada El Enigma del Cuatro en la que dos estudiantes se enfrascaban en el estudio de la Hypnerotomachia Poliphili, libro renacentista que aún hoy sigue suscitando dudas. Dicho libro que en principio se supone un tratado de amor parece esconder un secreto tanto es sus textos como en sus ilustraciones. En la novela los jovenes estudiantes, inician un apasionado estudio y, a través de inumerables anagramas y otros códigos cifrados, van desvelando el invisible mensaje.
Me llama la atención el hecho de que diversos libros parezcan contener claves y secretos, y de como cada día, el tema toma más transcendencia.
¿Acaso muchos de los escritos pasados son mensajes sin descifrar camuflados de novelas a causa de las persecuciones a las que se veian sometidos antiguamente diversos pensamientos?. ¿Acaso contienen secretos de conocimientos perdidos o no alcanzados o es simplemente un intento de confundir a los lectores y tener material para nuevos y más rebuscados artículos?. Dado mi naturaleza ocultista me dacanto por creer en lo primero porque a veces se necesita creer o, la mayoria de veces, las casualidades son muy grandes y estan correctamente razonadas y prefectamente documentadas. Si bien, también es cierto, que libros como El Código Da Vinci o El Ultimo Catón (que aborda el mismo tema pero con el libro de Dante, La Divina Comedia, como referencia) fomentan la eclusión de estos árticulos.
Retomando el tema de El Quijote, al parecer en el prólogo de éste, el autor escribe un poema-mensaje para los lectores, poema al que le faltan las sílabas finales de cada verso. Desconozco a que nivel estan los estudios de dicho poema pero lo que el artículo recoge es que la idea de Cervantes era que el lector añadiera las sílabas finales e interpretara el mensaje. Sin embargo, en la revista aparecen dos quintetos (o eso creia yo) pero el poema resulta ser más largo y, aunque desconozco las composiciones métricas más complejas (desde COU no he vuelto a leer nada al respecto) lo publicado forma parte de estrofas más extensas rompiendo la métrica antes mencionada. Como dispongo de un ejemplar en casa del libro lo desempolvé de la estanteria y me dispuse a leer el poema. Es evidente que es un mensaje, hasta ahí nada misterioso, pues muchos poemas están escritos figuradamente y no literalmente. Lo que si que es cierto es que su extensión nos deja con un importante número de sílabas, no solo diez como muestra el ejemplo de Más Allá.
Pues bien, mi cerebro remitiendose a El Enigma del Cuatro, ha recordado los sistemas de codificación empleados en tiempos antiguos y se me ha disparado una idea: ¿Que hariais vosotros con tal cantidad de silabas expresamente apartadas?. Yo haria una frase. Algo asi como participar en Cifras y Letras. ¿Y en que basarse para recolocar dichas sílabas? Pues no se, quizás basándose en la composición métrica o bien rebuscando en uno de esos sistemas codificados de la época de Da Vinci y otros célebres pensadores.
Por hoy lo dejo aqui. Por miedo, sobretodo, a parecer una lunática que no tiene nada mejor que hacer un domingo a la una de la mañana.
Pero remitiéndome a mi anterior publicación (Lecturas) os recuerdo lo expuesto: ¿Que hay de malo en dejarse llevar como un niño en la búsqueda de un gran tesoro?.
Para los más creyentes os expongo una copia del poema. Concluirlo si os apetece con las sílabas que faltan y os animo a compartir conmigo cualquier apreciación que os parezca interesante. Podeís incluso animaros a construir mi supuesta frase. Si alguno sabe si el tema está más estudiado de lo que yo conozco ( y se de alguien que podría decírmelo) que no sienta pena de hacerme tocar con los pies en el suelo. Yo habré disfrutado con mi intento de sacarle a la vida algo más de emoción y, es posible, que mi espíritu soñador me lleve a alguna nueva aventura. ¡Ahí va eso!. Besos.

URGANDA LA DESCONOCIDA
Si de llegarte a los bue-,
libro, fueres con letu-,
no te dirá el boquirru-
que no pones bien los de-.
Mas si el pan no se te cue-
por ir a manos de idio-,
verás de manos a bo-,
aun no dar una en el cla-,
si bien se comen las ma-
por mostrar que son curio-.
Y, pues la expiriencia ense-
que el que a buen árbol se arri-
buena sombra le cobi-,
en Béjar tu buena estre-
un árbol real te ofre-
que da príncipes por fru-,
en el cual floreció un du-
que es nuevo Alejandro Ma-:
llega a su sombra, que a osa-
favorece la fortu-.
De un noble hidalgo manche-
contarás las aventu-,
a quien ociosas letu-,
trastornaron la cabe-:
damas, armas, caballe-,
le provocaron de mo-,
que, cual Orlando furio-,
templado a lo enamora-,
alcanzó a fuerza de bra-
a Dulcinea del Tobo-.
No indiscretos hieroglí-
estampes en el escu-,
que, cuando es todo figu-,
con ruines puntos se envi-.
Si en la dirección te humi-,
no dirá, mofante, algu-:
"¡Qué don Álvaro de Lu-,
qué Anibal el de Carta-,
qué rey Francisco en Espa-
se queja de la Fortu-!"
Pues al cielo no le plu-
que salieses tan ladi-
como el negro Juan Lati-,
hablar latines rehú-.
No me despuntes de agu-,
ni me alegues con filó-,
porque, torciendo la bo-,
dirá el que entiende la le-,
no un palmo de las ore-:
"¿Para qué conmigo flo-?
" No te metas en dibu-,
ni en saber vidas aje-,
que, en lo que no va ni vie-,
pasar de largo es cordu-.
Que suelen en caperu-
darles a los que grace-;
mas tú quémate las ce-
sólo en cobrar buena fa-;
que el que imprime neceda-
dalas a censo perpe-.
Advierte que es desati-,
siendo de vidrio el teja-,
tomar piedras en las ma-
para tirar al veci-.
Deja que el hombre de jui-,
en las obras que compo-,
se vaya con pies de plo-;
que el que saca a luz pape-
para entretener donce-
escribe a tontas y a lo-.

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