El de la lucha o el la rendición? El
fácil y rápido o el intenso y complicado? El de la alegría duramente trabajada
o el de la tristeza amargamente instalada en tu sofá? El de las risas o el de
las lágrimas?
A veces puede parecer tan obvio y tan
fácil escoger el camino correcto... Pero nunca lo es. Porque como bien escribí
ayer "buscamos un salida y la seguimos...aunque no sepamos a donde nos
lleva".
No suelo ver mucho la tele. Prefiero
la lectura, la natación o una partida al trivial. La maquina tonta solo me
interesa si encuentro algún documental de arte o historia o si tropiezo por
azar con alguna película excepcional. En cuanto a las series ni me molesto en
esperar semana tras semana el episodio de las dos o tres que me interesan y
paso a convertirme en una delincuente más, descargando sesiones enteras que veo
después, a modo de maratón, bien cómoda en el sofá, uno de los tantos fines de
semana grises y lluviosos de este país.
Soy seguidora de "Anatomía de
Grey" y no por mi amor por los hospitales y menos aún por el conjunto rocambolesco
e irreal de historias cotidianas que viven su protagonistas sino más bien por
el modo en que son tratadas las relaciones humanas en la serie. Y sobre todo,
por los monólogos de Meredith Grey al final de cada capítulo. Ayer hablaban de
tomar las riendas, escoger un camino y de la duda de si es el correcto o no.
Porque quizás puedo escoger luchar,
como vía mas lógica y en realidad, para horror de muchos al leer esto, la
opción sea dejar de hacerlo, rendirse, dejarse caer, tocar fondo y entonces
descubrir que ahí empieza la verdadera ascensión.
Quizás sea mejor escoger el camino más fácil y rápido
porque lo que el cuerpo te pide en este momento no es un sobreesfuerzo sino la
fortaleza de reconocer que has llegado a un límite en que las fuerzas te consumen
y dejarte llevar por lo que venga sin pretender aparentar siempre que eres una
superwoman.
Porque quizás necesites llorar, y
llorar y gritar y enfadarte con la vida por lo que te ha hecho, y vomitar todo
lo que estás guardando para que todas esas palabras se las lleve el viento y
puedas sentirte al fin limpia y liberada interiormente.
Porque quizás necesites realmente
estar primero infinitamente triste hasta no poder más para dejar paso luego de
nuevo a la alegría, pero a una alegría real, sin sonrisas forzadas ni disfraces
de payaso.
Los caminos que seguimos los escogemos
cada uno pero a veces la sociedad nos empuja a escoger el más lógico o el más
políticamente correcto. Quizás haya más
de uno, pero basándonos en la ley de opuestos y simplificando la cosa: esté el
camino correcto y el incorrecto. Lo que no acabamos de entender a veces es que
para llegar al primero es necesario escoger antes el segundo.
Eso no nos hace peores personas, ni
más débiles, ni menos valientes. Eso nos convierte en personas que comprendemos
que la vida es algo más que blanco o negro. En personas que no tenemos miedo a
decir en voz alta un día "ya no puedo más", sin que eso tenga que
significar que nos hemos rendido porque como no me cansaré jamás de repetir en
este blog y en todas partes, la única emoción que debemos mantener intacta en
nuestra vida es la esperanza.
Los caminos, simplemente acaban donde acaban, lo importante es hacerlos consecuentemente con uno mismo, no importa el desenlace si realmente vivimos el camino, no siempre lo disfrutaremos,lo sufriremos y lo hecharemos de menos cuando lo dejemos atras, pero el final siempre es el final. Desahogarse no esta tan mal, liberarse es higienico y levantarse de nuevo vital,yo siempre digo...." si te caes 7 veces levantate 8" ( probervio chino)
ResponderEliminarEs asombroso lo que nos parecemos, me encanta leer todo lo que escribes es cómo verme reflejada en tus escritos, un beso enorme guapa!!!!
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