martes, noviembre 18, 2014

2014...

Hay dias especiales en  nuestra vida. A veces hay temoradas especiales. Pero pocas veces podemos decir que hay años especiales en nuestra vida. Un año son 365 dias y muchas, muchas horas de existencia para poder decir que cada una de ellas ha sido única.  Pero a veces sucede. Yo siempre creo, cada vez que un acontecimiento único viene a desestabilizar mi ya precario equilibrio, que con este último hecho ya lo he visto y aprendido todo. Que error tan garrafal.

No dejemos de aprender, de sorprendernos y, en consecuencia, muchas veces de decepcionarnos y sufrir. A casi 38 años la vida me ha enseñado en diez meses cosas que jamás hubiera creido posible. No solo de los inevitables va y vienes del remolino que es a veces nuestro pasaje por tierra, sino cosas de mi misma que nunca hubiera creido posible.

Cuando 2014 se acabe seré otra persona muy diferente,  pero me mantendré a la expectativa por si 2015 me sorprende de igual manera que lo ha hecho su hermano pequeño.

Es imposible detallarlo todo, esta es una simple publicación más de mi blog. Pero mi escritorio y mi espacio de escritura empiezan a llenarse de notas, fichas, recuerdo, fotos, citaciones en imágenes.... un dia todo eso quedará convertido en novela, en memorias o en mi legado para Alexia.

Si puedo decir que Noisy y su combate han ocupado y transformado gran parte de mi tiempo estos meses. Aunque la alegria inicial se haya ido convirtiendo en triste decepción no abandono el combate.  Seria como dejarme un poco ir y eso no estoy dispuesta a que ocurra. Si puedo decir que los cambios se han sucedido como las estaciones con esa curiosa sensación que se siente cuando la tristeza del invierno de paso a la alegria de la primavera y ésta a la melancolía del otoño. He confiado y he perdido la confianza. He querido y dejado de querer. He perdido a un ser querido para siempre y a otros que siguen en el plano terrenal pero lejos, muy lejos ya de mi corazón. He creido con fuerza y me he decepcionado.  He osado salir de mi soledad para dejar que vuelvan de nuevo a decepcionarme y abandonarme. He estado a punto de abandonar, abandonar de verdad pero me he negado a que le gente pueda, con su falsedad y maldad, hacerme olvidar cuantas cosas increibles existen todavía lejos de esa mezquindad humana tan presente en nuestros tiempos.

La depresión se apoderó de mi hace unos meses y que tristeza admitir que casi me lleva por delante. Las horas sin dormir han ido menguando mi alma hasta el punto que he tenido que recibir fuertes reprimendas de aquellos que, gracias al cielo, han resultado seres verdaderas, únicos y pacientes frente a mi deseo de todo abandonar. Aunque siempre lo he sabido, he tenido que dejarme recordar que tenia un precioso ángel en mi vida por el que borrar de un solo golpe toda la pena que la hipocresia y la falsedad de algunos seres que aparecieron en mi vida y que no van a seguir en ella antes del fin de estos increibles doce meses. Porque ha  sido casi doce meses increíbles,  pese a todo.

No daré nombres pero agredezco a la vida por esas personas únicas que aparecieron a principios de año y que ahora comprendo que seguiran siempre ahi.

Como siempre, después de una  noche de sueño poco reparador, los rayos de sol que atraviesan la,cortina me procuran un cierto bienestar que cierra mis ojos lentamente. Como dice el doctor, no luches contra el sueño venga a la hora que venga. El reposo es la mejor arma para enfrentar el día,  o las temporadas, o el fin de 2014...

martes, julio 01, 2014

El suicidio del alma

Alguien me dijo una vez que todas, en algún momento de nuestras vidas todos habíamos deseado morir, no pensar en el suicidio pero si desear morir. He tardado mucho en encontrar la diferencia entre uno y otro y creo que mi amigo se refería a lo que yo llamo el suicidio del  alma.

El cuerpo físico es solo un envoltorio, nos sirve para caminar, para disfrazarlo bajo miles de artificios cuando nos acompleja, para abrazar, besar, hacer el amor…sirve para sostener todo aquello que el alma desea extraer y que su inmaterialidad le impide. Si incluso las personas fuertes hemos deseado alguna vez morir es simplemente que hemos deseado matar todas esas emociones que invaden nuestras almas, que nos bloquean y entristecen, que no son propias de un carácter fuerte y que hacen que el envoltorio se degrade y que al mirarnos al espejo odiemos tanto lo que vemos por fuera que lo que sentimos por dentro.

¿Es posible suicidar el alma? ¿Y que devenimos entonces? Quitar el mundo terrenal puede ser para algunos una liberación pero para los que estamos convencidos que somos pura energía es simplemente privar a los tuyos del tacto y el contacto. Pero se puede acabar con las emociones, con el dolor, con los sentimientos. ¿Podemos clavarnos una yaga en el corazón y avanzar como autómatas hasta convertir nuestro cuerpo físico en una especia de hombre de hojalata? ¿Y si se pudiera, que verían nuestros ojos? ¿Habría color en la vida? ¿Sentiríamos la lluvia en la cara, el sol quemándonos el rostro, sentiríamos la sensación de calor sentados frente a una chimenea? ¿Sonreiríamos al ver los niños corriendo en el parque? ¿Temblaríamos cuando esa persona que amas te besa y un escalofrío te recorre el cuerpo? ¿Y el dolor? ¿Desaparecería? ¿Dejaríamos de sufrir las perdidas, el desamor, el desengaño, el abandono o la soledad?

De nada sirve querer morir por muy roto que este tu interior. Los pedazos se recomponen, el dolor siempre disminuye, aunque los recuerdos siempre queden. Los malos momentos vendrán una y otra vez pero los buenos también. Desaparecer si, pero no necesariamente con la muerte, ni física ni espiritual. A veces el alma necesita un respiro pero no una daga que la haga sangrar más para finalmente convertirte en alguien que no eres.  A veces basta con salir debajo de la lluvia, con un libro y una taza de té, con una comida con amigos, con un viaje… Si el dolor es tan intenso que el bloqueo te impide ver el valor de las pequeñas cosas quizás necesites una semana de llanto y manta sentada en tu sofá. ¿Por qué no? ¿Qué hay de malo en hundirse un poco en el lodo y sacar toda la rabia y la frustración? Se, por experiencia, que de golpe un día te levantas y continuas como si la vida comenzara de cero. No es que te digas “se acabo, ahora nada más me hará daño”. Es más bien un “joder que bien me ha sentado llorar, se que aún me quedan lagrimas para llenar un mar pero estoy lista para la siguiente etapa”.


El alma se apacigua. Solo hay que dar una oportunidad a nuestra mejor arma: el tiempo. El tiempo te cura, te enseña y te guía. El tiempo es ese maestro que nunca nos abandona y que cuanto mas avanzamos más nos vuelve diferentes, no digo más o menos fuertes, simplemente diferentes. Y esas pequeñas diferencias que se operan en nosotros son las que van fortaleciendo nuestro interior. El alma es lo que perdurará de nosotros siempre, en los nuestros, flotando en el cielo como un rastro de todo lo bueno que nos propusimos dejar. El alma la puedes ver en los ojos de una persona si miras profundamente. Yo me cansé de cerrar los míos para esconder lo que no va bien. Hoy prefiero abrirlos bien y enseñar a todos que sufro y mucho, pero que detrás de cada sufrimiento siempre hay una sonrisa, de la misma manera que detrás de cada tormenta siempre sale el sol.

sábado, junio 28, 2014

La casa de la vida

La casa esta terriblemente silenciosa a las cuatro de la mañana. Hay en este silencio una mezcla de paz y de soledad, que invitan a la reflexión, a la meditación o…a la escritura. Hace mucho que no escribo. Muchísimo. Odio sentirme desbordada por la vida y el  tiempo hasta el punto de dejar de lado cosas que me apasionan como la lectura, la escritura o la pintura. Abandonarlas significa abandonarme, olvidar poco a poco quien soy y privarme de los únicos momentos en que la vida no me parece tan abrumadora. Pero el tiempo pasa incontrolable estos últimos meses y voy perdida por un camino con muchos senderos sin saber exactamente cuál de ellos tomar. No parezco yo. ¿Dónde me dejé esa seguridad, esa convicción de que siempre escogía la dirección correcta? Es extraño que cuando mas confusa me siento más convencida estoy  que la vida mi guiara por ella misma. Porque la vida es como una casa a diferentes horas.

Ser niño es como la casa al levantarte por las mañanas. Al subir la persiana la luz entra y todo empieza. Tienes ganas de comerte el día, te sientes con energía y saboreas todas los pequeños placeres: el café, la ducha, una tostada… Luego llega la adolescencia, a mediodía. Empiezas a ser consciente que tienes que hacer muchas cosas y que tienes responsabilidades que cumplir: hacer la comida, lavar la ropa, fregar los platos. Hay tareas más penosas que otras pero sabes que del buen trabajo realizado dependerá que te sientas más o menos realizado. La edad adulta viene con la tarde. El cansancio de todo lo realizado empieza a notarse pero sabes que aún te quedan muchas cosas por hacer: la cena, el baño de tu pequeña, los deberes… al final de ese momento necesitas sentarte a menudo en el sofá para descansar de lo vivido y recapitular sobre tu día/vida. La segunda madurez llega con la noche o la madrugada. Es cuando puedes acostarte satisfecha de todo lo realizado, contenta contigo misma y acompañar tu reposo con las melodías de tu vida. A veces esa segunda madurez te sorprende con giros radicales en tu vida… son las cuatro de la mañana en la casa. No has perdido tu tranquilidad ni tu satisfacción personal en  lo que te has convertido. Pero el descanso ya no es el mismo. Te levantas y escuchas el silencio. Descubres que te gusta la soledad de ese momento, que pérdida o asustada, ya no pierdes la calma. Descubres que la oscuridad ya no te asusta, que hay nuevos placeres inesperados: una infusión caliente, una reflexión silenciosa o una conversación inesperada de chat que te hace sonreír. La soledad no pesa, o quizás pesa de manera más placida como si gracias a ella descubrieras cada día mas cosas de ti, cuando ya creías saberlo todo. De la vejez no puedo hablar, pero debe ser imposible compararla con los momentos dentro de tu hogar. En la vejez se encuentra la verdadera libertad. Es ese momento donde ya lo aprendiste todo y el único verdadero hogar que te queda esta en tu corazón. Es en ese momento donde no hay muros, ni senderos confusos, ni reflexiones amargas, ese momento donde dices, he vivido y…que vida!

Hoy a las cuatro de la mañana mi segunda madurez me dice que me queda mucho que aprender y por lo que luchar. Estoy asustada? Por supuesto. Intento apagar con la música las cuestiones del alma pero ésta pregunta con tanta ansia que intento callarlas de nuevo, esta vez escribiendo. Inútil. Inútil no preguntarse ¿por qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Hacia dónde?...Y en medio de esta paz y de este silencio descubres la gran premisa de esta gran época de tu vida: nada pasa por azar, la vida te trae todo aquello que debe cruzarse en tu camino. Hay una razón para ello que solo tú eres capaz de comprender. Debes dejar la vida actuar y no tener miedo de que te lleve por senderos que jamás te habías planteado explorar. Ese es el camino que te llevara a una vejez libre y en paz, donde podrás contar un día a tus descendientes como encontrar sus propia casa, sus hogares, sus sitios y sus momentos; donde podrás decirles que nada es fácil pero que no por ello cada hora que vives deja de ser emocionante. Es el momento en que puedes decir: mi llamo Sonia y esta ha sido la maravillosa vida que he vivido.

martes, mayo 20, 2014

Hay que atreverse...

Cuando hace seis años dejé mi país de origen nadie me habló de coraje. Unos me dijeron que estaba loca por dejar mi vida atrás y empezar de nuevo en un país del que desconocía hasta la lengua. Otros se sintieron dolidos y abandonados y, en consecuencia, no recibí de su parte ni una sola palabra de apoyo. Con el tiempo agradezco que nadie me hablara en ese momento de coraje, porque no lo fue…fue una osadía. Y cual es la diferencia? El coraje lleva implícito el convencimiento de que vas a lograr tus metas, la osadía es una especie de locura en la que sabes que tienes por delante retos que seguramente serán insalvables…pero te lanzas… quizás con más ímpetu, con más ganas y con más empuje aunque el miedo te paralice por momentos y las dudas te acompañen casi a diario.
Hoy esa gente que dejé atrás me pregunta a veces por el resultado de esa osadía. Algunos siguen pensando que fue un error porque sigo combatiendo a diario, porque tengo mis buenos y malos momentos, porque como dice el dicho “je ne suis jammais aussi triste qu’on le croit…et jamais si heureusse que l’on peut penser” y porque después de seis años me siento tan extranjera aquí como en mi propio país. Yo les respondo algo tan simple como “de que debo arrepentirme? De haberme atrevido?” Porque en la vida hay que atreverse. No importa el resultado, ni las piedras en el camino, ni las lágrimas, ni la soledad, ni la tristeza. Lo verdaderamente importante es intentarlo. Lo único que cuenta es el camino no la meta. Porque es en ese camino donde llenamos la mochila de todo lo que nos hará más fuertes adelante.  Solo hay que escuchar  “Space Oddity” de David Bowie. Cuando el coronel Tom pierde contacto y se queda para siempre a la deriva. Sabe que no puede hacer nada pero aun en esa situación consigue admirar el magnífico azul del planeta tierra. En ningún momento se escucha que se arrepienta de su viaje. La última vez que oí la canción fue en “La vie reveé de Walter Mitty” que para muchos es un autentico sin sentido y para mi es una de esas películas que envían con fuerza el mensaje  “Hay que atreverse”.
Y no escribo esto solo para las personas que un escalan el Everest, que dan la vuelta al mundo en patinete, que se van a la selva amazónica a construir una escuela o a África a construir pozos de agua…lo escribo para la todos vosotros. Para las mamas y papas que se levantan por las mañanas y se toman un café al tiempo que hacen la mochila del colegio, y visten y peinan a sus hijos. Para esas personas que diariamente se enfrentan a la monotonía de un trabajo porque gracias a él podrán cuidar de sus seres queridos. Para esas personas que tan equivocadamente llamamos “gente corriente”. No somos gente corriente y sea como sea nuestra vida no debemos jamás temer osar cosas nuevas. No debemos dejar que el miedo nos bloquee, ni que los fracasos por continuos que sean, nos convenzan de que es mejor quedarse quieto viendo la vida pasar. Hay que luchar y atreverse con todo, hay que tener la osadía de, al menos una vez en la vida, intentar algo que siempre hayamos creído imposible, y sacar todas las lecciones de ello, las buenas o las malas.
Así que atreveros: a viajar, a cantar en un karaoke, a hacer puenting, a saltar en paracaídas, a abrir ese negocio, a estudiar esa carrera, a escribir ese libro, a aprender guitarra… o a salvar un castillo.
Besos.

martes, marzo 25, 2014

El precio de Escuchar



De todo el aprendizaje que realicé en la Universidad nada quedó mas anclado en mi que el concepto de la Escucha Activa. Nos proporcionaron toda una base de conocimientos de psicologia donde la escucha era el arma más poderosa de los asistentes sociales. Oir no tenia nada que ver con escuchar, quien no llegaba a comprender estos conceptos podia plantearse cambiar de profesión. Nos enseñaron los conceptos técnicos de la escucha pero enseguida me di cuenta que por mas teorias y pautas para que ésta fuera eficaz, la escucha debia ser un rasgo casi innato en cada uno de nosotros. En mi lo era, y fue entonces cuando empece a escuchar a todo aquel que venia a mi, con la necesidad, además, de ser reconfortado con un consejo.


Los que escuchamos a menudo pagamos un precio, aunque nuestro "don" consuele y alivie a esa persona sufriente que viene a hablarte, pues, aquellos que mas necesitan ser escuchados son aquellos que más sufren. En consecuencia te llevas a casa miles de historias de soledad, de angustia, de inseguridad, de pena y cada dia un poco, absorves algo de esos males del ser humano. El primer precio de la escucha es la tristeza, generada por la empatía que se desarrolla con quien deposita sobre ti sus más terribles desdichas Si alguien llora la muerte del ser querido acabas pensando en las perdidas que te horrorizan, si alguien se siente destrozado, acabas tratando de pensar en que manera podrias sacarle una sonrisa, y si alguien llora por amor acabas convencida de que este existe muy pocas veces ese estado verdaderamiente fusional y único entre dos personas.

Las personas que escuchamos nos olvidamos que a veces necesitamos ser escuchadas. Escuchar no es un contrato, no tiene remuneración. Es un acto gratuito y voluntario de una persona por respecto y amor hacia los seres que quiere. No esperamos recibir nada a cambio sino más bien aconsejar lo ma objetivamente posible tras finalizar la escucha, para reconfortar un poco al otro. Porque la persona que quiere ser escuchado si necesita esa feedback, necesita inconscientemente comprobar que ha sido escuchado y comprendido y solo recibe la confirmación a través de un buen consejo. Los que llevamos toda una vida escuchando somos buenos psicólogos pero cometemos un error muy comun: pocas veces nos aplicamos esos consejos que acaban siendo realmente tan útiles. Nos resulta más fácil convencer al otro que convencernos a nosotros mismos.

Las personas que escuchamos no pedimos un retorno a nuestra acción pero cuando uno de nuestros amigos nos da las gracias, se siente aliviado y te comenta dias después que siguiendo tus humildes palabras se siente mucho mejor, no podemos evitar preguntarnos que se sentiria si fueramos nosotros los escuchados. La gente cree, por norma general, que aquellos que dedicamos parte de nuestro tiempo a ayudar y escuchar al resto lo tenemos todo controlado. Damos la sensación de dominar el sentido de la vida, de conocer los caminos a seguir y de encontrar siempre una solución o una palabra apropiada en el momento apropiado. Y por tanto, esas personas creen que no necesitamos que nos escuchen, que el don de saber escuchar nos sitúa por encima de ellos, en un altar de protección que nos envidian. Nada más lejos de la realidad. El precio a pagar por esta fasla creencia es la soledad.

Pero seguimos a la escucha. Porque comprendemos cuanto bien puede hacer a una persona, cuanta compañia y cuanta tranquilidad puede aportarle. Las historias se acumulan en nuestro interior. A veces las aprovechamos como lecciones y aprendemos cosas, pero otras, cuando nuestra propia moral esta minada por un mal momento, estas historias nos llegan al alma igual que un viento glacial de invierno. Hay que ser terriblemente fuerte para saber escuchar y terriblemente sensible y valiente para encontrar las palabras cuando esa historia que escuchas al momento te desgarra por dentro. Y sin embargo, sabes que debes mantener la serenidad para que tu "don" surga el efecto deseado.

Un dia al levantarte descubres que lo que mejor haces en la vida es escuchar a los otros pero que ya no necesitas que nadie te escuche porque olvidaste tus penas, o simplemente no sabes como exprimirlas ni a quien. Continuas siendo el angel invisible detras de la linea telefónica, detras del chat del Facebook, detrás de un mail y, muy de vez en cuando, cada vez menos, el angel visible sentado en un banco del parque secando las lágrimas de un amigo.

Escuchar no es una técnica, no se aprende, no se mejora. Escuchar es algo innato y tener la capacidad de hacerlo implica asumir desde el primer momento que el corazón se va a resentir, pero sobretodo asumir que una vez que empiezas a utilizar tu don, sera un don de por vida, que te acercará a miles de personas y a la vez te alejará a un mundo de silencios, soledad e introversion.

lunes, marzo 03, 2014

Anoche soñé...

Mis despertares son como abrir los ojos todos los dias con el libro de Rebecca en la mano: "anoche soñé que volvía..." Apenas unas horas de sueño todos los dias pero perdida siempre, en ese breve espacio de tiempo, en un retorcido mundo onirico que me procura todavia menos descanso. Casi nunco son sueños agradables, en el mejor de los casos, extraños, tanto que a veces prefiero el terror a la rareza. A veces es un "volvía"... a mi tierra, a mis recuerdos dolorosos, a mis miedos...Los sueños están ahí para despertar ese subsconciente que nos forzamos a menudo en esconder, a veces como mecanismo de defensa, a veces para ocultar cosas que deseamos negarnos. Otras veces es sin embargo un "iba", porque en ese mundo irreal puedo visitar lugares en los que no he estado...como Noisy. Tampoco entonces el imaginario recorrido es agradable. Eso me entristece. Quizás el castillo me procura más ansiedad de la que me atrevo a reconocer. Quizás la aventura me fascina y me asusta a la vez. Quizás es solo el miedo a fracasar y verlo reducido a un montón de escombros. A veces me pregunto si mi mente trata de prevenirme de algo o es solo las divagaciones de quien apenas disfruta de cuatro horas de reposo nocturno.

Anoche soñe que volvia a mi playa. No habia sol, ni una suave brisa provocando un tranquilo oleaje. El paisaje era triste y casi aterrador. Y algo familiar. Desde el paseo y mirando hacia el horizonte una lancha de los guardacostas recorria el kilometro de playa. Habia una lluvia fina que contrastaba bastante con el gris oscuro del cielo y el fuerte viento. Me di cuenta que buscaban a alguien en el mar y de golpe yo misma me encontraba tratando de permanecer a flote entre el terrible oleaje. Veia la lancha, desde un punto de vista diferente, pero nadie me veia. Intentaba gritar, pero ni el más mínimo sonido salía de mi boca. Y como suele pasar, es en medio de ese terrorifico silencio que uno se despierta. Apenas unos minutos más tarde, sentada en la semioscuridad de mi habitación, recordaba porque me era tan familiar aquella escena. Estaba recreando un episodio vivido hace muchos años, en mi adolescencia, cuando sorprendida por el mal tiempo durante un paseo, la noticia de un joven desaparecido en el mar llegó hasta nosotros de boca de un grupo de personas que miraban, con el mismo horror que yo, los esfuerzos realizados por el personal de salvamento. Esta vez, era yo quien me ahogaba. Quizás no duermo no a causa del insomnio, quizás me aterra tanto sumergirme en ese mundo subsconciente que involuntariamente intento no dormir.

No dormir es un infierno, pero hacerlo y tener pesadillas continuamente, es el purgatorio. Si Freud tenía razón y cada sueño tiene un significado, entonces los mios me mandan infinitos mensajes que no se descifrar. Quizás soñar con la lluvia y no con el sol, con la oscuridad y no con la luz o con el infierno y no con el cielo no tenga porque significar necesariamente que algo no anda bien. Quizás los sueños solo recogen los pensamientos de toda la jornada mezclándolos, como si de un batido se tratara, con un poco de inquietud, un poco de realidad y un poco de fantasía. Quizás no significan nada o tal vez, lo signifiquen todo.

Entretanto veo llegar las noches lentamente, muy lentamente. La sensación de cansancio está ahí pero el sueño se me sigue resitiendo. Y cuando ni la música, ni la ducha, ni las infusiones, ni la lectura hacen efecto y por desesperación o fatiga recurro a los medicamentos, lo último que pienso es a que extraño lugar o a que momento en el tiempo me llevará el caprichoso Morfeo.

sábado, febrero 22, 2014

Puisque tu pars - Ya que te vas

Jean-Jacques Goldman:" j'ai pensé à écrire une chanson sur le départ, mais pour montrer que le départ n'est pas nécessairement triste, mais qu'il y avait aussi des côtés positifs sur le départ et la séparation."

Jean Jacques Goldman: "pensé escribir una canción sobre la partida, pero para mostar que la partida no es necesariamente triste, sino que habia también aspectos positivos sobre la partida y la separación"





Ya que la sombra gana
Ya que no hay montaña
Más allá de los vientos, mas alta que los escalones del olvido
Ya que hay que aprender
A falta de comprender
A soñar con nuestros deseos y vivir de los "que asi sea"
Y ya que piensas
como una íntima evidencia
Que a veces dar todo no es necesariamente suficiente
Ya que es en otro lugar
Que tu corazón batirá mejor
Y ya que te queremos demasiado para retenerte
Ya que te vas

Que los vientos te lleven 

Donde otras almas más bellas
Sabran amarte mejor que nosotros ya que no te podemos querer más
Que la vida te enseñe
Pero que continues siendo el mismo
Si te hubieras traicionado te hubieramos sin duda perdido

Guarda esta oportunidad
Que te enviamos en silencio
Esa fuerza de pensar que lo más hermoso está por venir
Y lejos de nuestras ciudades
Como octubre lo está de abril
Que sepas que aquí queda de ti una huella imborrable

Sin drama y sin lágrimas
Pobres y ridículas armas
Porque hay dolores que solo lloran desde el interior
Ya que tu casa
Es hoy el horizonte
En tu exilio intenta aprender a regresar
Pero no demasiado tarde

En tu historia
Guarda en tu memoria
Nuestro adiós
Ya que te vas

Podria haber cerrado, olvidado todas esas puertas
Quitado todo de un simple gesto pero tu no lo hiciste
Hubiera podido dar tanto amor y tanta fuerza
Pero todo lo que podia hacer no era bastante
No era bastante, no era bastante, no era bastante

En tu historia
Guarda en tu memoria
Nuestro adiós
Ya que te vas

miércoles, febrero 19, 2014

Que así sea...

"Puisqu'il faut apprendre, défaut de le comprendre,  rêver nos désirs et vivre des "ainsi-soit-il"... son las palabras de una canción que he descubierto hace poco y que ahora, a las cinco y veinte de la mañana escucho junto una taza de café de la mano. Pequeña traducción: ya que hay que aprender , aunque no lo comprendamos, a soñar con nuestros deseos y a vivir con los "que así sea"... y es que 2014  está resultando un año de despertares donde los "que así sea" han resultado la mejor manera de metamorfosear mi vida y avanzar pese a los malos recuerdos, el cansancio o la nostalgia. En realidad los sentimientos negativos están suspendidos, flotando en una especie de "stand by" donde ya no producen el mismo efecto devastador de antaño. Es como tenerlos tendido en la cuerda de la ropa, donde, de vez en cuando, el viento los sacude, y te produce un escalofrio, pero una vez pasado el mal tiempo vuelven a su posición actual y se secan, los recojes y vuelves a lavarlos y tenderlos cuando sea necesario. 

Lo bueno y la malo comparten el cincuenta por ciento de mi existencia y me parece un equilibrio perfecto, sobretodo si pienso que lo bueno acontecido los últimos meses mantiene a raya cualquier cosa que pretenda minar mis ganas de luchar por todo lo que he construido las últimas semanas. La pena y la alegria conviven con una harmonia que hasta el momento no había logrado y que no habia conseguido estabilizar desde mi llegada a Bélgica. Son casi los cuarenta? Es la experiencia de la vida? O es simplemente la evolución normal que debia seguir una persona de mi carácter.

Enero trajo nuevos retos, nuevos amigos y nuevos proyectos. Enero trajo ganas, muchas ganas, las que pese a los esfuerzos no conseguia recuperar del todo. Quizás es que todos tenemos un límite y finalmente debemos optar: seguir compadeciéndonos y añorando todo lo que se fue, o luchar y recuperar lo que fuimos. Poco a poco los pequeños placeres han regresado: la lectura, la piscina, la natación, los paseos en solitario mirando hacia el cielo y no hacia el suelo, la lluvia en la cara, la música... El pasado sigue ahí, hay demasiado para borrarlo y después de todo porque hacerlo si gracias a él nos hemos construido? Pero esta ahí saludándome con la mano, como diciéndome "adiós, sigue adelante y no olvides lo que te enseñé". El futuro? El futuro es impredecible y como dice la citación "todo lo que tenga que suceder encontrará una forma única y maravillosa de manisfestarse". Así que lo que deba venir ya llegará y lo que jamás deba ocurrir quedará como un sueño más, carente de melancolia, solo como un deseo incumplido de los muchos que acaban poblando nuestra existencia. La vida es hoy. La vida es aquí, ahora y este momento, como nos decía Dan en "El Guerrero pacífico". Y no por ello el presente está vacio de luchas y penas, fracasos y decepciones, dolor y esfuerzo...pero vivir el momento convierte todas estas emociones en barreras fáciles del salvar, en muros menos complicados de escalar.

Yo me quedo con el ahora. Con el hoy. Con este momento de escritura, con los buenos dias madrugadores de los compañeros de colegio por el adictivo whattsup, con el pequeño paseo hasta el colegio de Alexia cantando "Cosquillas", con mis peleas con las prácticas del coche, con mis largos de piscina, con la sonrisa de Alexia al llegar al colegio a buscarla, con nuestra comida de mediodia a tres, con la tarde con mi tia charlando, riendo y confesando cosas inconfesables acompañadas de una buena Leffe, con el baño de Alexia llenándo todo el suelo de agua, con nuestro ratito de pegatinas, colores y formas, con el placer de abarzarla fuerte y acariciarle el pelo hasta que se duerma, con mi pequeña lectura nocturna, con los avances en mi libro y con Noisy. Yo me quedo con el dia de hoy.

Y claro que están las nostalgias y las dudas, pero ya pensaremos en ellas cuando realmente sea el momento. Y si de golpe pretenden tomar más espacio del necesario en mi dia de hoy, no hay más que escuchar a Macaco: "Di si, seguiremos, si dicen perdido yo digo buscando, si dicen no llegas de puntillas alcanzamos, si dicen caiste yo digo me levanto...".

Febrero no es un mes fácil, nunca lo será ya. Pero pasará. Febrero es el mejor mes para poner en práctica el hoy. Febrero es la falta de quien la vida nos arrancó demasiado pronto. Pero Febrero es precisamente por eso el momento de decirse "adelante". Juanma lo hubiera querido así y no vamos a defraudar a nuestro chiquitín, porque muchas de las lecciones que he aprendido los dos últimos años han sido consecuencia de su ausencia y también de lo que nos enseñó a todos.

Y Marzo? Marzo es mañana y traerá lo que tenga que traer. Así que salir, mirar hacia el cielo, da igual si es azul, gris, lluvioso o soleado. Disfrutad de las maravillas que los ojos nos muestran cada segundo de la vida, esas pequeñas señales momentaneas que ignoramos porque estamos demasiado preocupados por el que será. Lo que deba suceder, sucederá igual. Ya lo dice Garth Brooks...if tomorrow never comes...si el mañana nunca llega... entonces disfrutad a fondo del hoy para no lamentar haber perdido ni un solo momento de esta camino díficil pero emocionante que es la vida y sobretodo, que no se me olvide, como dice la curiosa filosofia del Ho'oponopono, nos olvideis de decir "Lo siento, perdón, gracias y te quiero"

Besos lectores...


domingo, enero 12, 2014

Erase una vez... Noisy

Erase una vez un castillo abandonado en medio del bosque profundo. Dicen que no tenia princesa, pero yo no lo creo así. Noisy tuvo un dia una princesa, o en este caso, una condesa. Y tuvo su conde. Y tuvo vida, luz y las risas y también llantos de aquellos niños hoy adultos. Seguro que también, entre ellos, hubo el principe que encontró a su princesa... Había un riachuelo, la Miranda, que bordeaba la colina del castillo y un puente, creo...no lo se...nunca he estado allí. O si? Son las miles de fotos que me han ayudado a viajar o acaso fuí algo para Noisy en una vida pasada. Es solo pasión o la imaginación loca de quien la solitud ha convertido en alguien con más pensamientos en el mundo irreal que en el palpable.

Puedo recordar cuando Noisy entró en mi vida. Lo recuerdo porque se acercaba la noche más mágica del año, Halloween, y queria celabrarlo como todos los años, al lado de Marta y Eva, y de una manera especial. Era mi primer Halloween lejos de casa pero fué el más mágico. Disfraces, truco, trato...en España no es una tradición muy extendida. Y envuelta por toda esa magia, por esa noche en que el velo entro los dos mundos, el de los vivos y el de los muertos es más fino, decidí que convertir la visita de mis amigas en algo único. Y después de teclear "lugares mágicos" en google, apenas unos minutos más tarde, la primera foto, con su torre del reloj, sus puntiaguadas formas y sus torres, todo cubierto de un precioso manto blanco. Solo un castillo mas? No. Llevamos años teniendo a nuestro alcance todas las maravillas y secretos que el mundo oculta gracias a la red. Porque quedarte fija en una fotografía? Porque una imagen puede atravesarte el alma hasta encogerte el corazón? Porque de golpe sientes que estás en casa pese a los mil kilómetros que te separan de tu tierra natal. Son preguntas extrañas seguramente con extrañas respuestas o sin...Noisy me persigue desde entonces. En el buen sentido. Me obsesiona, me fascina y me atrae hacia él. Me está diciendo adiós.

Creí que un lugar mágico, merecia una historia fantástica. Queria escribir sobre él y tal era mi impaciencia que empecé poco después a garabatear frases en una libreta, pero algo no fucionaba. "No lo estás haciendo bien" me susurraba la voz del castillo en silencio. No, no lo estaba haciendo bien. Tenia que saber más sobre él, conocer su historia, sus rincones, sus secretos y su magia. Tenia que poder cerrar los ojos y caminar entre sus espacios como si de un viaje astral se tratara. Tenia que poder imaginarme una noche oscura, mirando los estrellas  y escuchando a los pájaros, sentada en el borde de la vieja fuente que un dia sirvió de piscina protegida por la inmensidad de sus muros. Cuatro años después todavia no he finalizado ese viaje. Ahora cierro los ojos y toda esa búsqueda me lleva solo hasta la mitad del camino. Un viaje en stand by para luchar por su supervivencia.

Noisy me ha acercado también a gente maravillosa entra la que me siento como una pequeña hormiguita. Una extranjera, alguien ajeno a la infancia de todos esos niños y ajeno a aquellos cuya pasión se debe a secretos que no quieren confesar. No soy la única en esta situación, hay miles de personas apasionadas por el castillo, experimentando los mismos lazos de unión con él sin formar parte de su historia. O quizás si que mi pasión es diferente, porque se me encoge el corazón cuando imagino sus muros caer, porque ayer viendo un video del castillo las lágrimas se me subian a los ojos. Ayer, pude imaginar esa visita nunca realizada. Caminaba detrás de la persona que sostenia esa cámara y el silencio se hizo en el salon de casa. Oia las ramas de los arboles moverse con el viento y cerraba los ojos ante el resplandor del sol en mis ojos. Y entonces allí estaba. Noisy. Al fin. Cuando pasaron esos seis minutos de magia y los ruidos caseros regresaron, sentí de golpe, una immensa desesperación. Es lo más cerca que voy a estar jamás de sus piedras o vamos a ganar la batalla? 

Me da igual parecer una loca a quien la extraña solitud que me persigue desde siempre la he embarcado en una lucha que muchos consideran que no es la mia. Me da igual que la gente piense que debería estar ocupándome de las cosas normales de la vida. Me da igual que mi aventura se acabe con el fin de la lucha, se gane o se pierda. Lo cierto es que lo único que me importa ya, es que Noisy se mantenga en pie...

Noisy me está diciendo adiós, aunque yo prefiero pensar que me pide ayuda...