lunes, octubre 29, 2012

Seguir un camino


El de la lucha o el la rendición? El fácil y rápido o el intenso y complicado? El de la alegría duramente trabajada o el de la tristeza amargamente instalada en tu sofá? El de las risas o el de las lágrimas?

A veces puede parecer tan obvio y tan fácil escoger el camino correcto... Pero nunca lo es. Porque como bien escribí ayer "buscamos un salida y la seguimos...aunque no sepamos a donde nos lleva". 

No suelo ver mucho la tele. Prefiero la lectura, la natación o una partida al trivial. La maquina tonta solo me interesa si encuentro algún documental de arte o historia o si tropiezo por azar con alguna película excepcional. En cuanto a las series ni me molesto en esperar semana tras semana el episodio de las dos o tres que me interesan y paso a convertirme en una delincuente más, descargando sesiones enteras que veo después, a modo de maratón, bien cómoda en el sofá, uno de los tantos fines de semana grises y lluviosos de este país.

Soy seguidora de "Anatomía de Grey" y no por mi amor por los hospitales y menos aún por el conjunto rocambolesco e irreal de historias cotidianas que viven su protagonistas sino más bien por el modo en que son tratadas las relaciones humanas en la serie. Y sobre todo, por los monólogos de Meredith Grey al final de cada capítulo. Ayer hablaban de tomar las riendas, escoger un camino y de la duda de si es el correcto o no.

Porque quizás puedo escoger luchar, como vía mas lógica y en realidad, para horror de muchos al leer esto, la opción sea dejar de hacerlo, rendirse, dejarse caer, tocar fondo y entonces descubrir que ahí empieza la verdadera ascensión.

Quizás sea mejor escoger el camino más fácil y rápido porque lo que el cuerpo te pide en este momento no es un sobreesfuerzo sino la fortaleza de reconocer que has llegado a un límite en que las fuerzas te consumen y dejarte llevar por lo que venga sin pretender aparentar siempre que eres una superwoman.

Porque quizás necesites llorar, y llorar y gritar y enfadarte con la vida por lo que te ha hecho, y vomitar todo lo que estás guardando para que todas esas palabras se las lleve el viento y puedas sentirte al fin limpia y liberada interiormente.

Porque quizás necesites realmente estar primero infinitamente triste hasta no poder más para dejar paso luego de nuevo a la alegría, pero a una alegría real, sin sonrisas forzadas ni disfraces de payaso.

Los caminos que seguimos los escogemos cada uno pero a veces la sociedad nos empuja a escoger el más lógico o el más políticamente correcto. Quizás  haya más de uno, pero basándonos en la ley de opuestos y simplificando la cosa: esté el camino correcto y el incorrecto. Lo que no acabamos de entender a veces es que para llegar al primero es necesario escoger antes el segundo.

Eso no nos hace peores personas, ni más débiles, ni menos valientes. Eso nos convierte en personas que comprendemos que la vida es algo más que blanco o negro. En personas que no tenemos miedo a decir en voz alta un día "ya no puedo más", sin que eso tenga que significar que nos hemos rendido porque como no me cansaré jamás de repetir en este blog y en todas partes, la única emoción que debemos mantener intacta en nuestra vida es la esperanza.

martes, octubre 23, 2012

100 cosas sobre mi...siete años después...

La prueba palpable de como la vida cambia...


1. Tengo 28 años.. ¡dios que cerca están los treinta!.
1b. Tengo casi 36 años. Me acerco a la crisis de la cuarentena!

2. Soy de pelo castaño, morena teñida. Me encanta el pelo negro como el de Cleopatra.
2b. Sigo tiñéndome el pelo de negro, ya no por parecerme a Cleopatra. Sino más bien por tapar las canas.

3. Por ocho centímetros no me llaman "metro y medio".
3b. Si dijera que después de los 28 he crecido, sería el primer caso en la tierra.

4. Me gusta el color rojo, el verde y el blanco.
4b. Me gusta el azul.

5. Sera por la pasión, la esperanza y la pureza.
5b. Sera porque es el color del cielo y del mar y hace cuatro años que apenas veo ni lo uno ni lo otro.

6. Odio el amarillo aunque dicen que da energía..debería usarlo más.
6b. Odio el gris. Es el color más frecuente del cielo belga.

7. No voy a decir lo que peso. Además dentro de una semana ya pesaría diferente, para arriba o para abajo.
7b. Pues peso 75 kg. Ya pasé la edad de los complejos.

8. No fumo. Solo de manera compulsiva cuando estoy nerviosa. Póngase como ejemplo durante los exámenes universitarios.
8b. Sigo sin fumar. Los nervios a veces ya no sé ni cómo calmarlos.

9. Soy asistente social. De profesión y vocación.
9b. Era asistente social. Ni ejerzo, ni me apetece hacerlo. 

10. Seré futura antropóloga si el tiempo y el dinero me dejan.
10b. Seré Historiadora. Si las cargas familiares y el tiempo me ayudan a superar el Grado de Historia del Arte de la UNED.

11. Estoy montando dos empresas: de animación infantil y para la tercera edad. Y como cuesta...
11b. Uyyyy. Eso pasó como agua de mayo. Ni empresa, ni trabajo. Una ama de casa que va corriendo a todas horas.

12. Soy castellanoparlante por la familia y catalanoparlante de adopción.
12b. Y ahora Franco-parlante. Y me defiendo muy bien.

13. Nací en Asturias pero me he criado en Cataluña. No me siento ni de aquí ni de allí.
13b. Sigo sin saber muy bien de donde sentirme pero añoro Catalunya.

14. Mi gran pasión: África. Creo que allí esta mi hogar. Será por algo de las vidas pasadas.
14b. Mi gran pasión: Egipto. He aprendido a concretizar. No creo que allí esté mi hogar pero me muero de ganas por volver.

15. Se me da bastante bien el inglés y entiendo el francés. Mi madre se crió en Bélgica y siempre le reprocho que no me lo hubiera enseñado mejor desde pequeña.
15b. Reproche olvidado. Remítanse al número doce. 

16. Me encanta la pasta y la verdura.
16b. Me encanta toda clase de comida.

17. Odio las lentejas.
17b. Repito: me encanta todo clase de comida.

18. Soy muy dulce por eso no pierdo la cabeza por los postres. El azúcar ya lo pongo yo.
18b. Sigo siéndolo, pero lo demuestro poco.

19. Me pierde, eso sí, el chocolate.
19b. Me sigue perdiendo, solo cambié la Nocilla por la Nuttella belga. Pero lo tengo prohibido. El colesterol no me lo permite.

20. Me encanta leer y aun creo que lo de los libros te puede pasar a ti. Todavía espero entrar en la misma tienda que Bastian Baltasar Bux y tener mi propia Historia Interminable.
20b. Devoradora insaciable de libros todavía. Aunque con los pies en el suelo y con una enorme pasión por Carlos Ruiz Zafón.

21. Tres libros que me apasionaron: Edad Prohibida, África Llora y El último Catón.
21b. Tres nuevos: La sombra del viento, el juego del ángel y el prisionero del cielo.

22. También se pierde mi imaginación con las películas. Dos grandes maravillas para mí : El club de los poetas muertos y Memorias de África. ¿He dicho ya que me apasiona África?.
22b. Un gran descubrimiento: Intocables. 

23. Práctico la natación. Aunque he pasado de los sesenta largos a los treinta. La edad no perdona..ni la pereza.
23b. Después de dos años de divorcio con el ejercicio hace tres semanas volví a la piscina. Cogí una faringitis horrorosa.

24. Mi lugar favorito: cualquiera donde estés en buena compañía. Concretando un poco más: la playa. Me encanta pasear en soledad mojándome los pies en la orilla con la puesta de sol. Tengo que recuperar las buenas costumbres.
24b. Cualquiera donde al menos cada dos días seguidos brille el sol.

25. Pongo nombres a las habitaciones de mi casa: La Torre de Marfil, La habitación de los misterios, El cuarto de las brujas...
25b. Debía estar bajo medicación cuando escribí esto...

26. Soy muy esotérica. Me encanta todo lo oculto y me gusta esconderme detrás de lo mágico. Deberíais ver mi casa.
26b. Mi viejas cartas del Tarot y mis instrumentos de brujería llevan tres años en lo alto de un armario, en un cofre de madera.

27. La mejor noche: la que paso de juerga solo con mis amigas.
27b. La que consigo dormir.

28. Mi talón de Aquiles: mis padres. Si ellos sufren, yo también.
28b. Mi talón de Aquiles? No sabría deciros, no me siento los talones a causa de las duricias.

29. Mi debilidad: la familia y eso que la tengo lejos. Y mis tres primos favoritos: Grazie, Samu y cómo no, Iván.
29b. Madre mía! quien son esos? Solo se salva Sam. La familia siempre.

30. Tengo dos gatos: Miu y Tigre. Una perra: Isis. Dentro de poco una triangulum sispyla se unirá a la familia: la llamaré Jasmine.
30b. Mi última mascota, un felino llamado Trotsky, ya ni se acerca a casa. Está en plan "Los aristogatos"...todos quieren ser ya gatos jaaazz...

31. Tengo un lunar en la derecha de mi ombligo. Le da un toque particular a mi cuerpo.
31b. Mi cuerpo sigue siendo particular: la celulitis, las grasa y las estrías contribuyen a ello. Estoy en espera de las varices...

32. Me gustan mis ojos y mi sonrisa. Siempre arrugo la barbilla cuando rio, es un gesto que solo ha sabido verme una persona.
32b. Ay por dios! Mis ojos aún lo mantengo. Lo de la sonrisita y la barbillita es cursi de cojones.

33. Odio mi nariz. No hace falta decir por qué.
33b. Y que si mi nariz es grande? He tenido siete años para verlas peores.

34. Lo mejor de esta vida: mis padres.
34b. Lo mejor de esta vida: ese milagro de dieciocho meses llamado Alexia. Y Jona. Y mis padres, por supuesto.

35. Una costumbre adolescente: hacer de caza tesoros con Eva. Había que vernos descifrando inscripciones.
35b."Habría" Con Eva todas las formas verbales pertenecen al pasado. Ya me basta con descifrar la vida.

36. No celebro las cosas normales. En mi casa celebramos los sabatts de las brujas. Nos encanta el de Samhain que coincide con la noche de los difuntos. La casa se llena de velas negras, calabazas, incienso y telarañas. Nunca falta una sesión de ouija, para finalizar.
36b. Nada de ouija. La muerte está demasiado presente en mi vida. Pero sigo adorando Halloween. 

37. Soy Sagitario. Signo de fuego. Y dragón en el horóscopo chino. Todo garra.
37b. Como no se cambiar las constelaciones planetarias sigo siendo Sagitario y Dragón. Aunque soy más parecida al dragón de Mulan que al del Shreck.

38. Hablo todas las noches con mi abuelo. Siempre ha sido mi guía, es la mano blanca que me mete en el camino cuando me descarrilo.
38b. Ya no hablo con nadie. Conmigo misma por las noches y con mis escritos.

39. Me encanta viajar. Ahora que ya he visto Egipto, mi próximo objetivo es Kenia o la India.
39b. Ahora que ya he visto Egipto...sé que el mundo está en un momento que lo más seguro es esconderte en el armario. Total puede que nos queden dos meses...

40. Me gusta arreglarme, por coquetería aunque en realidad prefiero la ropa cómoda. Mi preferida: la ropa del Coronel Tapioca. Perfecta para ese safari pendiente.
40b. Arreglarme? De vez en cuando para que Jona no piense que vive con Ugly Betty.

41. Para vestir: Promod y Berskha. Y cualquier mercadillo hippie. Voy por épocas.
42b. Las "brocantes", mercadillos de segunda mano. La crisis no perdona. Y de tanto en tanto.

42. Mi calzado preferido: unas buenas botas de montaña, aunque eso no pega con minifaldas. ¿He dicho minifaldas? ¿Que es eso?.
42b. Las zapatillas de estar por casa. 

43. Uno de los días más felices de mi vida (creo que de esos hay muchos) fue el día que nació Laia, mi sobrinita.
43b. El día más feliz de mi vida: cuando nació mi princesa Alexia.

45. Mi amanecer más bonito: hace siete años viendo la salida del sol desde un yate en el puerto de Barcelona.
46b. El primero con Jona.

46. La noche más loca: la noche de ese mismo amanecer. Secreto de sumario.
46b. Cualquiera con Jona. Sigue siendo secreto de sumario.

47. Mis virtudes: la sinceridad, la dulzura y estar siempre allí para quien lo necesite.
47b. Si las tengo, no me las se ver.

48. Mis defectos: la sinceridad, la dulzura y estar siempre allí para quien lo necesite. Tradúzcase en: falta de tacto, sufrimiento y olvido de mi misma.
48b. Mi brutal sinceridad.

50. Mi consejo: no dejar de amar nunca aunque se sufra. Es genial poder sentir que amas.
50b.Mi consejo: compra productos Carrefour Discount. Ayudan con la crisis y están buenos.

51. Mi peor costumbre: morderme las uñas.
51b. No aprender nunca...

52. Una tarea pendiente, bueno dos: apuntarme otra vez a yoga y a bailes de salón. Para esto último necesito una pareja y Rafa no está por la labor. ¿Algún voluntario?
52. Una tarea pendiente? Vivir.

53. Para desestresarme nada como una buena noche de baile de esas en que acabas muerta. Si es en casa, algo de música, un buen baño con sales y mi CD de visualización creativa. ¿Suena raro eh?.
54. Llorar. Así de simple.

54. Me encantan los productos de belleza sobre todo los que son relajantes a la vez: aceites, esencias.. Soy compradora compulsiva de Ives Rocher.
54b. Ives Rocher sigue ahí solo que no produce el efecto deseado. Las arrugas tampoco perdonan.

55. En mi despacho todos los meses no faltan unas cuantas revistas: Psicologies, Psicología Práctica, Mas Allá, Año Cero e Historia del National Geographic.
55b. Ya no tengo despacho. Solo una habitación llena de trastos que me niego a tirar.

56. Me encanta la fotografía. Siempre llevo encima la digital. Mi última gran foto: Una puesta de sol sobre las cavas Freixenet echa desde el tren.
56b. Por fin algo que sigue igual...

57. Me vuelve loca la cerveza. Con Laura y Moni es casi un ritual. La última vez coja el metro en lugar del tren. Debería limitarla a las salidas. Y el buen vino.
57b. Ah eso tampoco ha cambiado...

58. No soy muy apasionada de los videojuegos pero reconozco que me enganchan las aventuras gráficas: Monkey Island, Broken Sword o Drácula. Al menos piensas y no estás todo el rato dando hostias.
58b. Soy más de Mystery Case Files.

59. Me gustan las personas inteligentes con quienes puedes tener una charla culta. Y me encanta ver la cara que ponen cuando en una de esas conversaciones saco mi leguaje de camionera producto de mis años en el restaurante.
59b. Conversaciones inteligentes, por desgracia, tengo pocas.

60. Me encanta el karaoke. Si una canción me gusta, busco la letra en internet y me la aprendo. Aun recuerdo a Anita tirada de risa en Mallorca mientras yo cantaba Help de los Beattles delante de un montón de ingleses en el pub del hotel.
60b. No sé lo que suena en España. Ni siquiera lo que suena aquí en Bélgica. Sigo anclada con mi vieja música.

61. Tengo dos hermanas: Nieves, la mayor y Marce, la peque.
61b. Tengo dos hermanas que están tristes... y no sé qué hacer por ellas.

62. Lo mejor de Nieves: su famosa frase "voy a sacarte los ojos y ponértelos como pinchos de aceitunas" y la cara de psicópata de peli de miedo que se le pone cuando lo dice.
62b. El marido que tenia. Nos dejó de golpe un triste domingo. Grande Juanma.

63. Lo mejor de Marce: su sarcasmo y su ironía. Y ese peculiar sentido del humor.
63b. Muchas cosas que ella misma parece no ver.

64. Un recuerdo imborrable: Alex, su sonrisa y el día que me dijeron que se había quitado la vida.
64b. Dos: el nacimiento de Alexia y la muerte de Juanma. Uno bueno y uno malo. Pero los dos imborrables.

65. Mi gran dolor: no haberme dado cuenta de cuanta ayuda necesitaba Alex. No haber podido ayudarle. Haberle fallado.
65b. Los años no disfrutados al lado de mi cuñado.

66. Mi gran logro personal: sonreír todos los días, por malos que puedan llegar a resultar.
66b. No perder nunca la esperanza.

67. No soporto la falsedad.
67b. Difícil que algo así cambie.


68. Soy como un vampiro, me encanta la semioscuridad y la luz de las velas.
68b. Soy como un vampiro, veo tan poco el sol en esta país que estoy pálida como la muerte.

69. El número lo dice todo. Me apasiona el sexo.
69b. Nunca me duele la cabeza.

70. Soy una artista con las conchas marinas. Suelo hacer con ellas búhos de la suerte.
70b. Me he vuelto una artista pero en la cocina. Algo es algo.

71. Me encanta pintar y dibujar.
71b. Me encanta escribir. Como siempre.

72. Algo que echo de menos: las cenas en el restaurante los sábados a las tres de la mañana después de catorce horas de trabajo frenético.
72b. Simplemente el restaurante, es decir, un trabajo.

73. Y las borracheras, por supuesto...
73b. Para nada. Pero no digo que no a una tarde con un par de cervezas en casa de mi tía. No tengo mucha mas compañía.

74. Un "tierra trágame": mi segundo día de trabajo como camarera cuando un cliente me pidió un Rossli y le contesté: ¿Una copita de Rossli?.
74b. Mis continuas meteduras de pata en francés al llegar a Bélgica.

75. Lo más divertido que tengo son mi cantidad de anécdotas de mis principios en la hostelería.
75b. La diversión es algo por recuperar.

76. La más inmortalizada: el día que confundí el bote de espray quitamanchas con el de Réflex y le rocié toda la manga a la señora. La mancha no se fue pero había que ver como movía el brazo.
76. Seguro que tengo muchas anécdotas como inmigrante española que soy. Pero no recuerdo ninguna. Quizás no son buenas.

77. Me gusta el trabajo de campo. No se estar quieta. No valgo para un despacho.
77b. Ni trabajo de campo ni despacho. Para ir frenética todo el día, nada como ser madre.

78. La primera vez que decidí mantener relaciones lo hable con mi padre y no con mi madre.
78b. Las decisiones en mi vida las tomo yo. Le guste a quien le guste.

79. Me encanta perderme por las tiendas sobre budismo y sorprender a mi padre con algún regalo exclusivo. Es su gran pasión.
79b. Ya no sé como sorprenderlo, también está triste. Como todos.

80. Me encanta hablar por teléfono. Me paso horas haciéndolo. Suerte de la tarifa plana de Wanadoo.
80b. Wanadoo ahora es VOO y por seis euros tengo dos mil minutos para llamar a mi país. Ya no gasto ni un tercio.

81. Desde los ocho años me escribo con mi profesora de tercero. Siempre ha estado a mi lado.
81b. Y sigue a mi lado, con un cáncer de pecho y la quimio. Pero ahí siempre.

82. No me cuesta hacer amigos y que me quieran.
82b. Es una de las cosas que más me cuestan ahora.

83. Eso sí, soy muy desconfiada. Tal vez por el miedo a que me hieran.
83b. No soy desconfiada. Soy prudente. Y cuando te hieren tanto te haces inmune.

84. La primera vez que me besaron tenia doce años.
84b. Verdad verdadera.

85. No recuerdo la primera vez que besé.
84b. Si, fue un mes de Mayo de 2008. El primer beso que de verdad me hizo temblar.

86. Si recuerdo la primera vez que hice el amor...aunque ojala no lo hiciese.
86b. Tonterías. Recordarlo todo es bueno. Te hace más sabia.

87. Soy voluntaria de Cruz Roja y socia del Centro de Estudios Africanos. La Cooperación Internacional es mi asignatura pendiente.
87b. Ni uno ni otro. Bastante tengo con sobrevivir en mi propio mundo.

88. Siempre quise trabajar en una ONG. Creí que a estas alturas ya estaría haciéndolo.
88b. Creí muchas cosas que no debí creer.

89. Deje de hacer planes de futuro a los veinticinco.
89b. Volví a hacerlos pero no sirvió de nada.

90. Desde entonces me aplico el "Carpe Diem".
90b. Ahora más que nunca.

91. Me encanta escribir. De vez en cuando publico algún artículo en el periódico de Vallirana. Algún día puede que escriba un libro.
91. Me sigue encantando, este blog es la prueba de ello. Aunque mis escritos se espacien en el tiempo.

92. Lo de plantar un árbol y tener un hijo que siempre asocian a escribir un libro, no entra en mis planes.
92b. Plantar un árbol no pero nuestro huertecillo lo hicimos. Tener una hija ha sido el mayor regalo de la vida. Escribir un libro sigue pendiente.

93. Me encantan los niños, si no son míos.
93. Jamás he estado más equivocada en una afirmación. Mi princesa Alexia es mi pequeño milagro.

94. Se me dan muy bien tratar con gente mayor.
94b. Ya no. He perdido algo básico para ello: la paciencia.

95. Mi mejor etapa laboral fue cuando trabajé en la Fundación Privada Santa Teresa con los disminuidos psíquicos profundos.
95b. Sigue siendo uno de mis grandes momentos laborales, cierto.

96. Entonces me aprendí las canciones de Camela porque hacían la siesta y conseguía dormirlos si me sentaba en una silla y empezaba a cantarlas.
96b. Ya no recuerdo las letras.

97. Eva dice que mi vida siempre ha sido fascinante. Yo creo que es una vida más. Veintiocho años algo más condensados de lo normal.
97b. Pues precisamente ahora, le doy la razón.

98. La primera vez que me fui de casa fue a los diecinueve después de una discusión. Volví a los tres días.
98b. Y luego descubres la cálida y segura que es la casa de tus padres.

99. Los años me han acostumbrado a la soledad. A veces es una estupenda compañera.
99b. Sigue siéndola. Pero a veces pesa mucha.

100. Cuando no lo es he descubierto que siempre hay alguien a mi lado y si no siempre me tengo a mi misma.
100b. SIEMPRE HAY QUE TENERSE Y CREER EN UNA MISMA.

sábado, octubre 20, 2012

Alienada...o no?

Dicen que los mas díficil para un escritor es encontrar el título de su obra. En mi caso siempre es el revés, porque lo que escribo, lo escribo cuando una razón concreta me viene al espíritu y me encuentro, de este modo, con el título en mis manos. 

El "...o no?" ha sido una inspiracion matutina. Estaba decidida a contar lo extraña que me sentía en general estos dias, lo perdida que me encontraba y la sensación que tenía de pertenecer a ningun sitio. 

Sin embargo ayer, como llevo haciendo varios dias, estuve un buen rato conectada al facebook. Me había borrado de él, como para desaparecer del resto del mundo. pero una vez lo hice pense en que no existir para a nadie no iba a mejorar ni mi tristeza ni mi estado permanente de alienación. Y entonces me encontre de nuevo hablando y riendo con amigos del colegio. Supongo que me di cuenta que mi lugar está donde estuvo mi infancia y mi juventud. Donde crecí y donde me de desarrolle como persona. y donde encontré a gente que sigue ahí después de treinta años. Quizas algun dia pueda regresar...con mi amor y mi princesa.

Hablé con Damaris y me vi como magicamente transportada a esa epoca dorada de EGB donde no haciamos mas que escuchar a Bordon 4 y los Calis, y nos sentiamos siempre identificadas con todas las letras. Le agradezco enormemente ese pequeño rato de charla. no se puede imaginar el bien que me hizo y cuanta razón llevaba en muchas cosas.

Y hable con Jose. De Juanma. Por fin pude exprimirme sin necesidad de hacer sufrir a los mios. Supongo que eso no significa que fuera fácil para él, como no lo fue para mi. Fue doloroso y reconfortante a la vez. La vida sigue. No hay un duda. Pero el dolor perdura. Y como bien nos pasa a ambos hay dias que la ansiedad de todo lo  vivido nos supera. El no puede salir solo a caminar y yo soy incapaz de ir a nadar sin que cada brazada sea un pensamiento de aquellos dias. Así nos los dijimos y así comprendimos, supongo, bien claro, el estado anímico en el que nos encontrabamos muchas veces sumidos. Yo creo que debió ser muy duro para él pero se que tiene una grandeza de corazón, una fortaleza y un amor por la vida que le harán avanzar. Como avanza mi hermana. Como en el fondo avanzamos todos, aunque sea a veces llevados por la inercia.

Así que sigue habiendo dias de todo. Supongo que es ley de vida y confio en que con el tiempo sean más buenos que malos. Mientras tanto, los dias malos respiro hondo y me digo a mi misma como bien afirmaba Serrat que "Hoy puede ser un gran dia". Creo que ha esa tecnica añadiré la de Jose: eso de pensar una vez al dia, a la misma hora, en todos los buenos recuerdos con Juanma. Para que la pena y el dolor dejen paso poco a poco a un imborrable y cariñoso recuerdo.

Besos lectores.

miércoles, julio 25, 2012

Regreso...


Me parece increíble intentar publicar algo después de cuatro años. Casi tan increíble como todas las cosas que ha pasado desde entonces y casi tan increíble como la sensación que tengo al leer algunas de mis publicaciones, donde me siento una persona completamente diferente a la que soy hoy en día. No he querido borrar nada, ni una entrada, ni un comentario ni una sola foto. Quizás hoy soy lo que soy, pero ayer fui lo que fui y eso, creo, me ha convertido en cierto modo en una persona un poco mas sabia con todas las implicaciones tanto positivas como negativas que eso conlleva.


Vivir en Bélgica ha hecho de mi una persona completamente diferente. He abandonado gran parte de mis sueños, aunque no es cierto lo que dicen de que si abandonas tus sueños mueres. Yo creo que muere solo una parte de ti y la otra simplemente muta hacia nuevas expectativas y esperanzas. La esperanza... es increíble como permanece ahí inmutable, pese a los huracanes de la vida. En este gris país he vivido lo mejor y lo peor de mi vida. Si os dijera que estoy deseando volver, probablemente me diríais que ha sido más lo peor, pero no es así. No es una cuestión de porcentajes. Quiero volver porque hecho de menos cosas que quizás antes no me parecían imprescindibles o al menos, no excesivamente necesarias y sin embargo ahora me parecen inevitablemente fundamentales para mi felicidad y la de mi familia. Y os preguntareis: que es lo que me falta de tan importante para sentirme plena?


Me falta el sol. Esa luz matutina que entra por la ventana mientras preparas café y tostadas, indiferente a si fuera hace cuatro o dieciocho grados. Esa luz que parece llenarte el alma por las mañanas y te hace pensar que hoy va a ser un gran día. Me falta la playa, su arena fina, la mezcla de azul del mar y una hora sentada con mi libreta escribiendo, dibujando, oyendo música, ya sea en bañador o en abrigo de invierno. Me faltan mis padres, mis hermanas...me falta Juanma, pero es lo único que yo no podre recuperar jamás. Me faltan los paseos por el barrio Gótico y la cervecita intelectual junto a Moni, los restaurantes japoneses con Laura, las risas e ironías con Marta de todo y sobre todo, sin que queden limitadas a la línea telefónica. Me falta el Mercado de San Antonio los domingos rodeado de miles de libros viejos donde encontrar alguna joya literaria olvidada. Y me falta expresarme, volver a comunicarme, gritar, hablar, hablar de todo pero sobretodo, de la vida.


Sin embargo, este gris país también me ha traído las mejores cosas de mi vida, y para bien o para mal me ha abierto los ojos a una realidad que creía conocer como asistente social y que es bien diferente cuando pasas al otro lado de la barricada. Aquí soy una emigrante, y que nadie venga a hablarme de la Unión Europea. Pero dejemos mis experiencias  como tal a un lado, no voy a gastar un segundo de mi vida hablando de la gran invención que es la política. Pero aquí también se obraron milagros: aquí di la vida y hoy un pequeño bichito de quince meses me despierta todos los días a las seis de la mañana con su gracioso “Mama!” y con su forma de sacudir su manita diciendo hola al más puro estilo Isabel de Inglaterra. Supongo que es capaz de ver mi ojo medio abierto cruzando los dedos para que crea que duermo y me permita media horita más de cama. Y por supuesto está Jona. Nunca he conocido a nadie con tanto coraje. Cuando el médico le encontró apto para volver a trabajar creí que el mundo se me venia encima. Al parecer los recortes sanitarios son una plaga europea. Y después de su reincorporación al trabajo, vinieron las noches sin dormir pensando en durante cuanto tiempo resistiría. Volvieron los parches de Fentanilo, la medicación, los dolores…pero nada le ha parado. El sigue ahí, invencible. Sacando su familia adelante y haciéndome reír todos los días de mi vida. Todos. Ninguno sin excepción. Estar aquí también me ha enseñado a lidiar con la soledad, a soportar cosas que pueden parecer insoportables, a ver siempre algo de color en las cosas pese al continuo gris del cielo, a crear nuevos retos y nuevos sueños una vez abandonados los primeros.


Hace cinco meses creí que todo ese aprendizaje iba a irse por la basura. Cuando perdimos a Juanma durante mucho tiempo odié la vida. Pese a Jona, pese a mi pequeña Alexia. Pensaba en las pérdidas que aún me quedaban por sufrir. Empecé a tener miedo por la enfermedad de Jona y me preguntaba si la vida iba también a alejarme de él. Todo me parecía sin sentido, no podía dormir, no podía expresarme y sentía rabia, tanta rabia que empezaba a convertirme en una persona histérica que vomitaba todo lo que le salía por la boca sin pensar en las consecuencias por más que lo que dijera estuviese justificado. Margarita, mi gran amiga y profesora, se enfrentaba de nuevo a una metástasis en el hígado, y la enfermedad y la muerte volvían a golpear como mofándose de nuestra existencia. Y la esperanza desapareció. Eso me asustó tanto… Siempre había estado ahí, en mayor o menor grado. A veces la veía reflejada en los ojos de Alexia, otras en la expresión de Jona y, a veces, en cosas tan diferentes como una carta o una llamada. Pero se había ido. Y a la pena se le juntó el terror que sentí cuando pensé que había perdido el sentimiento que durante toda mi existencia había considerado más valioso. Entonces una mañana, después de pasarme tres semanas sintiendo nauseas cada vez que veía el bote de chocolate Nutella, un aparatito me dijo que la vida volvía. Al principio con tanto dolor encima creí que no iba a saber asumir el cuidado de nadie más y entonces, unos días después de nervios e incertidumbre ocurrió el milagro: la esperanza volvió. Mi segundo pequeñín me la había devuelto. Hace tres semanas a causa de una infección su corazón dejo de latir. Me quedé como extasiada, envuelta en una burbuja, apática, sin reaccionar. Otra pérdida. Otra sensación de vacío. Y entonces me sorprendió un descubrimiento: que esta vez, la esperanza no se había ido. Mi pequeñín que se fue me enseñó una cosa: que la esperanza esta en la vida en si misma. Que ni la muerte, ni el dolor, ni la pérdida la matan ni la hacen desaparecer. Porque la esperanza existe porque existe la vida, porque la vida podemos darla y podemos disfrutarla al tiempo mismo si sabemos hacerlo. Porque no hay que malgastarla.


Yo sé que Juanma y mi bebe están juntos. Y sé que quieren que todos los que aman sigamos así, juntos, sin rendirnos. Podemos llorar, podemos sentirnos mal a días, podemos enfadarnos y hasta rendirnos por momentos pero DEBEMOS conservar la esperanza de que todo se arregla y de que todo cambia siempre a mejor.


Hoy jueves, a las 8:45 de la mañana, mientras Alexia duerme plácidamente en su parque he vuelto a escribir y a expresarme. He dado mi pequeño paso hacia adelante. No se cuando volveré a hacerlo, quizás dentro de una semana o dentro de otros cuatro años. Lo importante es que hay una parte que ha seguido intacta en mí desde que dejé España y gracias a todo lo sucedido sé que no solo soy Sonia, sino que aún soy la Soni.


Todo lo que escriba a partir de hoy cuñado, va dedicado a ti. Te quiero con el alma y te echaré de menos el resto de mis días. Y que el sol siga saliendo…

sábado, octubre 25, 2008

Vivir

Alguien con quien comparto profesión y la experiencia de haber dejado España por Bélgica, me dijo hace poco que con dicho cambio había crecido como persona y que se sentía capaz de hacer cualquier cosa. Del inicio de su aventura hace ya nueve años, la mia, empezó hace ahora solo un mes. Creo que en el fondo me ayuda ese pensamiento: que si supero todos los obstáculos de este nuevo reto ya nada será demasiado para mí. A veces siento que he sido muy impulsiva y que me he instalado en un pais donde además del idioma, le sumo la dificultad de encontrar trabajo y más de una situación a veces, díficil de sobrellevar. Luego pienso que mi vida en España había llegado a un punto muerto y que separarme de Jona me resultaba terriblemente doloroso. Pero cuando las cosas parecen querer ponerse en contra o el destino quiere ponerte a prueba, sientes que quieres tirar la toalla. Y cuando no lo haces, intentas encontrar la forma de convencer al mundo entero de que la vida merece la pena vivirla. Si el intento fracasa, un muro bloquea tus emociones para no sentirte inútil y la única opción es llorar y pensar que mañana viene otro día. Puede quizás que un día lamentes no saber llorar o no hacerlo lo suficiente para descargar tensiones. Lo cierto es que la vida te toca profundamente en todos los sentidos. La vives, la odias, la amas, te cansa, te hace reir, te hace llorar...Y cuando eres consciente que naces para vivir, pero que eso conlleva y lucha y desdicha, y que nada ya te hunde...la única opción es seguir. Mi único deseo es que Jona pase este mal bache...y yo sigo a su lado...para siempre.

miércoles, agosto 20, 2008

Lo que dejo atrás


Hoy me he levantado temprano con la cabeza llena de pensamientos que no conseguía ordenar. En el balcón, Miu, mi gatita parecía estar inquieta. He apartado la cortina y he descubierto como con desesperación trataba de soltar la pinza que cerraba se paquete de comida. Era realmente cómico. Le he puesto un poco en su vacio bol y me hE vestido para salir. En correos he recogido mi último paquete de Venca y me he probado ese abrigo que tan bien me va a ir para el frio invierno belga. He mirado el correo, he contestado a unos mensajes y he recordado que tenia que despedirme de mucha gente. Entonces ha sido como si en mi cabeza mi vida pasara rebobinada hacia atrás. Dios mio, no había sido conciente hasta entonces de cuanto dejaba atrás: personas, lugares, experiencias...Jona duerme agotado en la cama. Todos los dias alguien me pregunta si voy a poder con la situación, con el cambio, con la enfermedad, con la soledad...porque la soledad no es física, es emocional. Sentada en mi despacho, muchas tardes dejaba de teclear aquel informe social y miraba la enorme ventana que tenía a mi derecha que daba justo al jardín de la residencia. Veía el cielo azul, las viñas y a los abuelos fumandose ese cigarrillo prohibido. Sonreian cuando veian mi cara tras el crital, supongo que porque una vez afirmé rotundamente ante mi jefa que era algo absurdo quitarles tal placer a su edad. Después de un rato hacia mi ronda, miraba que todo estuviera correcto, iniciaba alguna actividad...pero cuando volvia al despacho mi vista se clavaba de nuevo en el exterior. Me sentía como un pájaro enjaulado. Y no por la residencia, aquel no era mi sitio, pero tampoco mi pequeño pueblo, ni mi viejo piso. Mi recien estrenada ex-pareja había considerado que era una persona con demasiadas inquietudes existencialistas para compartir su vida conmigo y me había dejado con esa triste vida y sobretodo con esa triste mirada. Cuando Jona entró en mi vida, empecé a notar que se me había olvidado vivir. Y resultaba curioso porque hacia dos años que él apenas vivía. Así que me dediqué por entero a recordarle lo que hacía a los 20 años, antes de su diagnóstico. Y aquello aún era más curioso, porque yo nunca tuve veinte años. Me he vuelto una niña grande. Cansada, dudosa y preocupada la mayoría de veces, pero a la vez luchadora,cabezota, risueña y aventurera. A veces me pregunto ¿Bélgica?...¿porque no?. Como renunciar a la compllicidad, las risas, las caricias y las miradas con Jona pese a los dias dificiles en que la fatiga le puede y el parche de morfina no hace el efecto debido porque como dice ,está demasiado acostumbrado a ella. Como renunciar a viajar, a conocer gente nueva, una nueva cultura, una nueva lucha. Como renunciar al camino de baldosas amarillas repleto de sorpresas que me dará la valentía del león, la inteligencia del espantapajaros y el corazón, que a veces no siento, del hombre de hojalata. Y no espero descubrir que "Realmente no hay lugar como el hogar" sino más bien descubrir un hogar. Quiero mirar de nuevo por la ventana, la que está en mi cabeza y ver el cielo, aunque sea al gris y nublado cielo belga, pero sentir que ya dejé atrás los muros que levanté hace tiempo. Quiero ver ese romántico otoño en Bélgica, como en Otoño en Nueva York, paseando con Jona bajo los árboles de hojas amarilas y marrones cayendo sobre nuestras cabezas. Quiero ver la nieve en invierno, hacer un muñeco, tirar bolas a mis primos y lanzarme en trineo por la avenida de la plaza en La Prealle. Quiero pasear por el centro de Lieje y perderme en esa tienda esotérica que descubrí hace una semana. Quiero, quiero,quiero...quiero VIVIR. Al igual que Ponyboy le decia a su amigo Johnny quiero poder decir siempre "El día esta precioso ¿verdad? Igual que cuando hay niebla.. parece oro y plata... ". Aunque el oro no permanezca quiero desear sentir siempre los dias con la misma intensidad porque yo también soy un poco rebelde y necesito sacar lo que llevo dentro y vivir mi vida a mi manera...con el resultado final que el destino me tenga preparado, y, aunque la enfermedad, la muerte o la soledad me lleven a pasear sola algún dia bajo ese otoño belga. Voy a gastar cada segundo de mi vida, voy a prepararme para el mañana y guardar en el baul de los recuerdos lo que un día dejé atrás. Empieza una nueva vida y como bien dice Alex: ¿que busco? SER FELIZ.

miércoles, julio 02, 2008

El verano de mi vida













Es curioso que tenga que ser éste. Normalmente tienes entre dieciocho y veintidos años, vives tu primer amor y estás pasando unas estupendas vacaciones en sabe dios que idílico lugar con playa y terracitas de verano. Yo no. Estoy en pleno tratamiento médico de desintoxicación, he perdido los pocos "amigos" que tenia y ya no recuerdo que es eso del sentimiento. Pero he recuperado los veintiun años que nunca tuve. Aquellos vintiun años en los que me pasaba horas sirviendo cockteles tras una barra y banquetes de boda, pensando si algún dia sería yo la novia, algo que tuve que lamentar más tarde. Hoy me he atrevido a retroceder más en el tiempo y he vuelto a mis doce años mientras esperaba en el mar aquella ola gigante por la que me dejaba arrastrar. Este último mes me he dedicado a vivir, como si algo fuese a acabarse pronto porque esa la sensación que me persigue desde hace tiempo. He vivido la eurocopa como jamás había vivido antes el futbol. Me he pintado los colores de España en Bélgica y me he subido al coche bandera en mano para mezclarme entre la multitud y cantar el viva España. He visto como nos haciamos con la Victoria frente a un enorme proyector en el Belchica, y me he mojado en plaza España. He viajado. Primero esos dos dias en Cambrils, luego la maravillosa casita de madera en Susqueda, luego Bélgica...ahora de nuevo aqui. Siempre acompañada de Jona y contagiada de su juventud. Con él he superado mis miedos: he subido al Dragon khan y al huracán condor, le he dado de comer a los caballos y he nadado entre las heladas y transparantes aguas plagadas de rocas para conseguir llegar hasta esa garganta y dejar que la cascada de agua me rociara suavemente. He sido joven y libre, despreocupada y loca, a veces algo insensata. Pero era justo que en algún momento de mi vida, yo disfrutara de la juventud que nunca tuve, aunque solo fueran dos meses, aunque solo sea un verano...porque entonces se trata de recojer cada momento vivido en la memoria y aferrarte a ellos cuando vuleva la normalidad, la solitud y la monotonia de una vida que aunque frenética siempre deja algo en tintero. Sin embargo, algo si ha cambiado este tiempo: la sensación de final es más fuerte y también la de pérdida, pero por contra la esperanza es más grande. No si es por estar el lado de Jona, por contagiarme de sus risas, por admirar en cierto modo su coraje frente a algo que se le escapa de las manos y por lo que no puedo hacer nada. Quizás él solo es el detonante de una bomba que llevaba tiempo esperando explotar. De momento solo tengo el dedo agarrando la anilla de la granada, pero se que tendré que estirar de ella y asumir las consecuencias de la explosión. El precio por el verano de mi vida ha sido alto y injusto pero como dijo Jona, yo no soy Dios y no puedo arreglar la vida de todo el mundo. Quizás va siendo hora de que los deje marchar, a todos ellos, y a mi pasado. Quizás este es el momento de pensar en mi, mi momento. Y ya no porque, como bien decimos, se me pasa el arroz, sino porque se me pasa la vida y esta es demasiado corto para vivir en el círculo en el que llevo demasiado tiempo metida. No puedo saber que pasará, nadie puede saberlo, solo tengo mi pequeña alma, mi gran corazón y esa esperanza que quisiera saber porque, pese a todo, no me abandona nunca. Nada es fácil. No nos dijeron al nacer que la vida lo era, pero debieron advertirnos de que merecia la pena vivirla, con enfermedades, pérdidas, tristezas y decepciones. Somos lo que hemos vivido, como he leido hace poco. Y si bien se acaba el verano de mi vida, no se acaba ésta. Tal vez la sensación de final, es de final de etapa pero si mañana no despertase como dice Garth Brooks dejo constancia aquí de que he querido a cada ser que ha pasado por mi vida y de que hoy quiero más de lo que jamás lo he hecho. Volver a ser joven siendo una "vieille" como dice mi primo ha sido todo una experiencia. Ahora toca regresar al mundo real.

viernes, febrero 29, 2008

Esperanza

La vida me enseña cada día algo diferente, a veces nuevo, a veces simplemente una idea reciclada. Cuando leo mis escritos a veces me sorprendo por las convicciones que tenía en un momento determinado que, sin embargo, en el presente parecen no ir conmigo. Entonces comprendo que no se trata de que no crea en eso que un día escribí, sino que se trata de que en ese momento lo creía y que ahora tengo que tener la suficiente sabiduría y humildad para reconocer que nos equivocamos o que, simplemente, nuestros valores y creencias cambian porque cambiamos nosotros o cambian nuestras circunstancias. Puedes estar segura de haber encontrado el amor y descubrir que es solo una experiencia más. Puedes creer que ya nunca más volverás a llorar y convencerte que será así porque las cosas no te duelen como antes y de pronto, llegar un día a casa y romperte en pedazos después de un día duro. Puedes creer que eres la persona más dulce y sensible del planeta y que necesitas rodearte de gente pero descubrir sin remedio que la soledad se ha convertido en tu mejor aliado a todo. Puedes pensar que todo el mundo te falla y recibir inesperadamente consuelo de quien menos lo esperabas. Y puedes creer que el mundo está en constante cambio como tu y sorprenderte descubriendo que lo que siempre permanece estés triste o alegre, sola o acompañada, débil o fuerte, es la esperanza.
Por las mañanas me despierto generalmente molesta por un sueño poco reparador y por un cansancio general debido a los cambios que tan frecuentemente mi vida experimenta. A veces no encuentro que ponerme, los rizos rebeldes no se quedan en su sitio por más difusor que utilice y no puedo tomarme ese café que me despeja porque olvidé comprar leche. El día no se presenta mejor, el trabajo, los papeles, una defunción y aquel recibo del banco que no llego por error y ahora me reclaman. El día no me ha aportado nada especial y se que llegaré a casa y no sonará el teléfono ni tendré ese mail que tanto espero. Y la noche va cayendo y el día se acaba con la misma desidia con que empezó. Pero mientras regreso miro por la ventanilla del coche como llueve tímidamente y como las viñas empiezan a dejar atrás su marrón. Pienso en la tranquilidad de una casa en la montaña, en un viaje, en mis sobrinos, en aquel dibujo al óleo que empecé, en aquel chiste durante el trabajo y, finalmente, pienso en mi futuro. Y me descubro con treinta y un años viviendo sola en un enorme piso viejo rodeada de vigas y enormes puertas de madera. Veo mis tardes en soledad haciendo lo que quiero y viendo esa serie, arropada en mi sofá junto a mi gata. Me veo sentada en la cama con la suave música de fondo leyendo ese libro que me sumerge en miles de aventuras. De vez en cuando aparto los ojos del libro para analizar brevemente mi historia y veo que tengo un buen trabajo y que he salido adelante pese a todo sin necesitar a nadie más de lo justo. Y me siento orgullosa. Y esperanzada. Siento esperanza. Pienso que si he llegado hasta allí con lo que tengo no me puedo quejar y que si bien añoro y necesito unas cosas muy concretas, pienso que si soy persistente y no desfallezco la vida me dará lo que me he ganado. Eso hace que, a la mañana siguiente, ese rayo de sol que ilumina mi cara a través del visillo de mi ventana y me despierta, me parezca una señal casi divina de que todo tendrá un final de cine. Y esa ilusión convierte mi existencia en el más emocionante de los retos. Creo que aún me esperan cosas maravillosas.

jueves, noviembre 15, 2007

miércoles, septiembre 05, 2007

5 de Septiembre

Feliz cumpleaños...no me pidas que recuerde cuantos serian ya sabes que soy muy mala para las fechas y peor para los años. Me gustaría contarte muchas cosas y si no hubiera dejado de lado la escritura desde que te fuiste seguramente podrias leer aqui montones de cosas. Supongo que a tu manera ya lo sabes...
Han pasado dos años ya...casi ni me di cuenta. Mi promesa de seguir escribiendo sigue en pie. Dame solo un poquito más de tiempo y te prometo que podrás escuchar y ver cosas maravillosas. Te echo de menos abuela y te sigo quieriendo aunque estes lejos...Todo mi amor para ti.

lunes, septiembre 03, 2007

¿Quieres conocerme?

Una persona que se baña entre velas e incienso y se duerme escuhando a Massanet, Mozart y Debussy no puede ser alguien superficial, tiene que ser una persona espiritual.
Una persona que pasa horas sobre un campo verde mirando las estrellas no puede ser alguien realista, tiene que ser una persona soñadora.
Una persona que atiende cualquier llamada a las tres de la mañana, escucha siempre que alguien lo necesita y dedica su vida a los demás, no puede ser alguien egoista, tiene que ser una persona altruista y entregada.
Una persona que pese a el sabor amargo que deja la vida opina, al igual que Chaplin, que un dia sin risas es un dia perdido, no puede ser alguien triste, tiene que ser una persona alegre.
Una persona que tropieza, cae y se levanta continuamente no es alguien
débil y temeroso, tiene que ser una persona fuerte y valiente.
Una persona que reconoce sus propios errores y temores no puede ser alguien prepotente, tiene que ser una persona humilde.
Una persona que avanza contra viento y marea sin perder jamás la esperanza, no puede ser alguien inseguro, tiene que ser una persona decidida.
Una persona que ama, abierta o calladamente, pero ama, por encima de todo, no puede ser alguien falso y mezquino, tiene que ser una persona dulce y apasionada.
Mi nombre es Soni. Me encanta la luz de las velas y el incienso de jazmin y dormirme escuchando música clásica. Adoro la noche y buscar entre su inmenso cielo oscuro a Orion y Casiopea. Soy feliz estando al lado de cualquier que me necesite y todos, todos los dias, hay algo, por pequeño que sea, que me hace sonreir. Supero mis barreras, una y otra vez y no me rindo nunca, ni jamás pierdo la esperanza. Creo en el amor, aunque duela o desespere, creo en él como el motor del mundo. ¿Ya adivinaste como soy?

domingo, septiembre 24, 2006

Capítulo 1: Paseando en la playa

Le gustaba sentarse en soledad y silencio sobre la fina arena de aquella playa que en tantas ocasiones había recorrido. Al principio solía ir a la zona más tranquila de la urbanización a la que accedía por el viejo y húmedo túnel que había bajo la vía del tren. Allí la playa era más estrecha y más tranquila y era más fácil no cruzarse con nadie. A ella le gustaba la absoluta soledad, creía que así compartía algo más íntimo con el mar. Le gustaba cerrar los ojos, respirar pausadamente, escuchar las olas rompiendo… y le incomodaba tremendamente que alguien pasara por su lado y la observasen como si de una perturbada se tratase. ¿Acaso no era el mejor lugar para fundirse con la naturaleza y olvidarse de que la vida a veces resultaba demasiado previsible y monótona? ¿Que sabía la mayoría de habitantes de aquel mundo lo que era sentir los elementos de aquella manera? Para la gran mayoría de ellos la playa era solo un inmenso espacio de arena, únicamente aprovechable en verano, donde tostar la piel hasta olvidar lo bonita que podría resultar a veces la palidez. Ella había dejado de ir en verano, apenas la había pisado los últimos años. El color tostado de su rostro se había vuelto casi blanco, aunque sabía que en gran medida su adicción, por la que apenas comía ni dormía, había contribuido a ello.
Con el tiempo decidió dar sus largos paseos por la zona más cercana al puerto. Necesitaba de una manera incomprensible más espacio vital, era presa de una especie de claustrofobia que se extendía más allá de las paredes de su siempre solitaria casa.
Desde el puerto podía vislumbrar los perfiles rocosos del Roc y, cuando se sentía con fuerzas caminaba durante casi tres cuartos de horas para perderse entre los diversos estilos arquitectónicos de aquella ciudad amurallada. Si se sentía demasiado cansada se acercaba al estanque de los peces en medio del pueblo, compraba un pequeño bollo de pan y se entretenía durante rato dándole de comer a los peces. Al final, cuando ya casi anochecía, volvía a casa y comprobaba que el teléfono no le había dejado ninguna noticia de Gabi.
Se había acostumbrado a esperar. Había esperado tres años a Jose hasta que el decidió iniciar otra relación extramatrimonial además de la que ya mantenía con ella. Ahora, después de otros casi tres años con Gabi, sentía la misma sensación de que nada avanzaba.

Ella permanecía durante días en aquel pequeño pueblo costero, intentando acabar la carrera y buscando un buen empleo. Mientras, él iba y venía, orgulloso de cómo había prosperado en su trabajo sin percatarse de que a su lado alguien esperaba…
Con el tiempo se había acostumbrado tanto a estar sola que se sentía abrumada cuando tenía que acudir a esas tediosas reuniones familiares donde ella era la hija imperfecta y sus hermanas la viva representación de lo que socialmente estaba considerado como perfecto. Además los últimos meses siempre acudía sola ya que las relaciones de Gabi con los que eran sus suegros estaban muy deterioradas, algo que parecía importar poco a todos ellos. Se ignoraban mutuamente y se hablaban tan solo para arremeter unos contra otros. Gabi usaba la impertinencia como arma de ataque y los padres de ella el insulto casi directo. Siempre se encontraba entre el fuego cruzado pero como a nadie parecía importarle mucho acabó por no formar parte en aquellas discusiones. Se retiraba a la terraza, se sentaba en el espacioso sillón de mimbre y como si hubiese regresado a su playa, cerraba los ojos y escuchaba las olas. Su familia, al igual que aquellos anónimos paseantes de la playa, parecía observarla como a una lunática sin saber que lo único que ella pretendía era perderse en el silencio y no escuchar a ninguno de ellos. Ojala alguien le hubiese dicho que aquella situación si iba a perpetuar y repetir demasiadas veces en el tiempo con resultados demasiado dolorosos para ella.
Aquella tarde de octubre volvía de casa de su abuela caminando descalza, con los zapatos en la mano, por la orilla de la playa. Era un otoño muy peculiar, tanto era así que el agua del mar estaba casi tibia y todavía podía ir en manga corta. Las olas rompían una y otra vez sobre sus pies y borraban cada huella que dejaba tras de si. Pensaba que ojala ella pudiese borrar de su mente ciertos pensamientos con tanta facilidad, y, aunque no pensar no era su fuerte, intentó por unos instantes crear una burbuja a su alrededor y dejar literalmente la mente en blanco.
El móvil sonó con aquel particular politono que tanto poco se parecía al Para Elisa que ella adoraba y con bastante disgusto lo sacó del bolsillo trasero de sus tejanos. La pantalla iluminada mostraba aquellas cuatro letras que tan nerviosa la ponían todavía: Jose.
Sabía que no si no descolgaba él insistiría. Aquella noche Gabi volvía de Rosas y no le apetecía tener que explicarle que hacía unas semanas Jose había vuelto a llamarle casi a diario. Descolgó y todavía con la duda de haber hecho lo correcto contestó
-Si?
-Hola preciosa…
-¿Qué quieres? No me coges en buen momento…
Sabía de sobras que quería. Explicarle aquel cuento de hadas sobre la roca en medio del mar que era ella y él, el naufrago que se aferraba desesperadamente a ella porque era su salvación.
-¿Es mal momento? Conociéndote diría que lo que se oye de fondo son las olas y se que si estás en la playa no es un mal momento para ti.
Odiaba que la conociera tan bien. Se sentía vulnerable frente a él, y él en cambio hablaba con total confianza en sí mismo, seguro de provocar la reacción precisa en ella.
-Quizás hablar contigo es siempre un mal momento- dijo ella intentando parecer segura- ¿Volviste a pelearte con tu mujer o fue con tu amante?
-Touché- rió él de forma burlona y de repente sentenció- Mañana voy a verte.
De repente toda su burbuja de paz pareció explotar y se sintió en peligro. Hasta entonces solo había insistido en las llamadas pero nunca había insinuado su intención de volver a verla. Sintió un inmenso frío y la sensación de que volvía a estar a merced de él. Casi sin voz susurró:
-Jose es imposible. No puedes venir y no quiero que vengas. No quiero…
-Mañana estaré allí- volvió a repetir y casi al instante sonó el clic de finalización de llamada.
¿Quién demonios se creía? De repente Comarruga, la playa, el mar, el cielo ya no le pareció tan hermoso. Era como si una enorme tempestad estuviera a punto de caer sobre ella y lo hubiese cubierto todo de negro. Temía que se desatase de verdad, que él volviera para convertirse de nuevo en el huracán que un día fué y que arrasó con todo en lo que creía. Decidió volver a casa. Gabi estaba a punto de llegar, si es que no decidía en último momento quedarse el fin de semana en Rosas. Mientras caminaba por el paseo descubrió que lo que más le aterrorizaba era darse cuenta que en lo más profundo de su ser, deseaba volver a verle.