Hoy me he levantado temprano con la cabeza llena de pensamientos que no conseguía ordenar. En el balcón, Miu, mi gatita parecía estar inquieta. He apartado la cortina y he descubierto como con desesperación trataba de soltar la pinza que cerraba se paquete de comida. Era realmente cómico. Le he puesto un poco en su vacio bol y me hE vestido para salir. En correos he recogido mi último paquete de Venca y me he probado ese abrigo que tan bien me va a ir para el frio invierno belga. He mirado el correo, he contestado a unos mensajes y he recordado que tenia que despedirme de mucha gente. Entonces ha sido como si en mi cabeza mi vida pasara rebobinada hacia atrás. Dios mio, no había sido conciente hasta entonces de cuanto dejaba atrás: personas, lugares, experiencias...Jona duerme agotado en la cama. Todos los dias alguien me pregunta si voy a poder con la situación, con el cambio, con la enfermedad, con la soledad...porque la soledad no es física, es emocional. Sentada en mi despacho, muchas tardes dejaba de teclear aquel informe social y miraba la enorme ventana que tenía a mi derecha que daba justo al jardín de la residencia. Veía el cielo azul, las viñas y a los abuelos fumandose ese cigarrillo prohibido. Sonreian cuando veian mi cara tras el crital, supongo que porque una vez afirmé rotundamente ante mi jefa que era algo absurdo quitarles tal placer a su edad. Después de un rato hacia mi ronda, miraba que todo estuviera correcto, iniciaba alguna actividad...pero cuando volvia al despacho mi vista se clavaba de nuevo en el exterior. Me sentía como un pájaro enjaulado. Y no por la residencia, aquel no era mi sitio, pero tampoco mi pequeño pueblo, ni mi viejo piso. Mi recien estrenada ex-pareja había considerado que era una persona con demasiadas inquietudes existencialistas para compartir su vida conmigo y me había dejado con esa triste vida y sobretodo con esa triste mirada. Cuando Jona entró en mi vida, empecé a notar que se me había olvidado vivir. Y resultaba curioso porque hacia dos años que él apenas vivía. Así que me dediqué por entero a recordarle lo que hacía a los 20 años, antes de su diagnóstico. Y aquello aún era más curioso, porque yo nunca tuve veinte años. Me he vuelto una niña grande. Cansada, dudosa y preocupada la mayoría de veces, pero a la vez luchadora,cabezota, risueña y aventurera. A veces me pregunto ¿Bélgica?...¿porque no?. Como renunciar a la compllicidad, las risas, las caricias y las miradas con Jona pese a los dias dificiles en que la fatiga le puede y el parche de morfina no hace el efecto debido porque como dice ,está demasiado acostumbrado a ella. Como renunciar a viajar, a conocer gente nueva, una nueva cultura, una nueva lucha. Como renunciar al camino de baldosas amarillas repleto de sorpresas que me dará la valentía del león, la inteligencia del espantapajaros y el corazón, que a veces no siento, del hombre de hojalata. Y no espero descubrir que "Realmente no hay lugar como el hogar" sino más bien descubrir un hogar. Quiero mirar de nuevo por la ventana, la que está en mi cabeza y ver el cielo, aunque sea al gris y nublado cielo belga, pero sentir que ya dejé atrás los muros que levanté hace tiempo. Quiero ver ese romántico otoño en Bélgica, como en Otoño en Nueva York, paseando con Jona bajo los árboles de hojas amarilas y marrones cayendo sobre nuestras cabezas. Quiero ver la nieve en invierno, hacer un muñeco, tirar bolas a mis primos y lanzarme en trineo por la avenida de la plaza en La Prealle. Quiero pasear por el centro de Lieje y perderme en esa tienda esotérica que descubrí hace una semana. Quiero, quiero,quiero...quiero VIVIR. Al igual que Ponyboy le decia a su amigo Johnny quiero poder decir siempre "El día esta precioso ¿verdad? Igual que cuando hay niebla.. parece oro y plata... ". Aunque el oro no permanezca quiero desear sentir siempre los dias con la misma intensidad porque yo también soy un poco rebelde y necesito sacar lo que llevo dentro y vivir mi vida a mi manera...con el resultado final que el destino me tenga preparado, y, aunque la enfermedad, la muerte o la soledad me lleven a pasear sola algún dia bajo ese otoño belga. Voy a gastar cada segundo de mi vida, voy a prepararme para el mañana y guardar en el baul de los recuerdos lo que un día dejé atrás. Empieza una nueva vida y como bien dice Alex: ¿que busco? SER FELIZ.